UNIVERSIDAD DEL PAIS VASCO

UNIVERSIDAD DEL PAIS VASCO
UNIVERSIDAD DEL PAIS VASCO

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (III/III)

Oscar ALVAREZ GILA, CBS-UNR Reno

Eneko SANZ GOIKOETXEA, Universidad del País Vasco

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (I/III)

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (II/III)

Un exilio dentro del exilio: hacia América

La corriente migratoria después de la última guerra civil española a la que nos hemos referido varias veces, ha supuesto también para la obra vasca de América una aportación que no podemos silenciar. Nos referimos a la existencia de Delegaciones del Gobierno de Euzkadi en la mayoría de las capitales americanas. Estas Delegaciones, por su labor de aglutinación y de impulso de todas las actividades vasquistas, están en el origen de gran parte del incremento de la obra vasca del nuevo continente.1

La rápida, y por ello más inesperada derrota de Francia ante la ofensiva de la Blitzkrieg alemana en la primavera de 1940, puso nuevamente a las instituciones del exilio español republicano en la tesitura de una nueva huida precipitada, un exilio dentro del exilio. Barridos casi todos los refugios en el continente europeo —Londres sería la única excepción—, con el gobierno descabezado por la desaparición del propio presidente, copado por el avance de los alemanes en Bruselas —permanecería desaparecido por un periodos de once meses, hasta su reaparición pública en Montevideo—, las miradas se pusieron en el continente americano. El propio Gobierno vasco gestionaría algunos acuerdos para privilegiar la aceptación de los exiliados vascos a Argentina y Venezuela. A ello seguiría, muy rápidamente, el establecimiento de delegaciones en las principales capitales del continente, tomando como base el asentamiento previo de colectividades inmigrantes. Las Delegaciones añadirían de este modo, a sus anteriores cometidos, uno nuevo de propaganda, difusión y búsqueda del apoyo material y moral de los vascos del exterior.

Ya en octubre de 1940, Manuel de Irujo había hecho hincapié en la división de las comunidades vascas en centros separados por fracturas ideológicas, algo que achacaba a ser “consecuencia de la situación de Euzkadi y de la carencia de conciencia en el momento en que los vascos salieron de Euzkadi”2. De hecho, como reconocería en 1943 el propio lehendakari, una de las primeras labores que hubo de realizar en América fue enderezar una situación adversa que no dudaba en calificar de “caos”3: “Cuando yo llegué a América encontré todo desolado pero en pié aun. Comenzó la labor de reconstrucción y vino la ayuda abundante de nuestros compatriotas, viejos emigrantes por lo general, que acudieron a mi llamamiento con largueza”4.

La implantación de las Delegaciones vascas en América se produjo en dos, o quizá tres oleadas sucesivas, entre 1938 y 1942. Inicialmente, cuando todavía estaba activa la Guerra Civil española, entre 1938 y 1939, se creó un número limitado de Delegaciones en algunos de los puntos de mayor importancia del continente, por su relevancia política (Nueva York) o por la notable presencia inmigrante vasca allí residente (Buenos Aires o México, por ejemplo). Tras la rápida modificación del panorama en Europa con el estallido de la Guerra mundial, y con el traslado a América de destacadas personalidades políticas vascas, entre ellas algunos miembros del propio Gobierno Vasco, en 1940 se extiende la red de delegaciones a otros países, por impulso del provisional Consejo Nacional Vasco radicado en Londres (orden del 4 de octubre). En el propio acta fundacional del Consejo, marcada por la incertidumbre y la provisionalidad ante la rapidez de los acontecimientos bélicos en la Europa continental, se centraba en la importancia del aparato administrativo de las delegaciones como base sustentadora de la continuidad de la política vasca:

Las gestiones y la administración de los intereses vascos, la guarda de sus caudales, la orientación política de las delegaciones y la unidad orgánica vasca, exigen que se actúe sin solución de continuidad. Unos meses moviéndose cada cual por su cuenta, nos llevarían al caos político deshaciendo toda la obra hecha a tanta costa. Eso hay que evitarlo a cualquier precio, como hay que evitar que por falta de fondos se cierren las Delegaciones o por no existir quien las designe nuevos Delegados vacantes.5

Este proceso será asumido y promocionado por el propio lehendakari Aguirre tras su reaparición sano y salvo en Uruguay, y sería él mismo el que, en un largo periplo durante 1942 que le llevó por la práctica totalidad del continente americano, promovería con su presencia la formación de nuevas delegaciones, incluso en países en los que la presencia vasca era muy reducida o casi testimonial. El propio Aguirre señalaría, tras finalizar este recorrido, que “mi alegría ha sido muy grande cuando a mi regreso he visto que las Delegaciones funcionaban y que en lugar de desaparecer las existentes han sido creadas otras. Éste es uno de esos tantos prácticos que valen mucho, y que se debe a vuestra actuación ayudada por los delegados”6.

Ese mismo año 1942, además, se dan los pasos para establecer una especie de organigrama más o menos congruente al entramado de delegaciones vascas en América (algo sobre lo que ya se había previsto actuar durante el proceso de creación de delegaciones por parte del Consejo Nacional Vasco), aprovechando la llegada a este continente de grupos de exiliados de alta significación política (Cuadro nº 1). San Sebastián7 señala en concreto el arribo a Veracruz en el vapor Nyassa, el 22 de mayo de 1942, de un grupo de políticos, cuya presencia sería aprovechada para otorgar una mayor dimensión y racionalidad a las Delegaciones:

Antón Irala —que viaja acompañado de Telesforo Monzón— se instala en Nueva York, para reforzar la Delegación, ya que Ramón de la Sota Mac Mahón se ha alistado en el Ejército norteamericano. En una reunión con Aguirre, se decide que Monzón ostente la representación oficial del Gobierno Vasco en México, coordinando la actividad de los otros tres consejeros [se refiere a Aznar, Nárdiz y Toyos], mientras Julio de Jáuregui se haría cargo de la Secretaría General de la Delegación —ya había ocupado el mismo puesto en Barcelona—. Asimismo le encarga la elaboración de un censo de refugiados vascos en América. Por su parte, José María de Lasarte se encargaría de la coordinación de las Delegaciones y la captación de fondos, mientras que Pedro de Basaldúa se trasladaba a Buenos Aires para reforzar la Delegación.8

La financiación del Gobierno Vasco y su entramado institucional en el exilio representaba, ciertamente, uno de los problemas capitales tras la doble pérdida de la derrota en la Guerra Civil y la precipitada huida de Europa que había dejado todos los activos del Gobierno Vasco en manos de sus acérrimos enemigos.12 El problema del sostenimiento económico del Gobierno sería uno de los elementos clave en las décadas sucesivas13, sobre todo desde el momento en que se fue percibiendo, desde la desesperanza, que las perspectivas de un pronto retorno a la democracia y el fin del exilio eran cada vez más remotas. Paulatinamente, ya no sería el Gobierno el que dotaría de presupuesto a las Delegaciones para su actividad, sino que éstas asumirían, entre sus funciones, la promoción de acciones para la consecución de fondos para el sostenimiento del Gobierno, especialmente mediante colectas y acciones similares en los círculos de las colectividades vascas. Durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, se repetirían con frecuencia los llamamientos “a todos los vascos demócratas residentes en México [y en otros países americanos] instándoles a que sigan prestando su colaboración moral y económica a la obra que viene desarrollando el Gobierno Vasco contra el régimen dictatorial del Estado español”.14

1 LASARTE, J.M. de; “Los vascos en América”, VIIème Congrès d’Etudes Basques. Eusko Ikaskuntzaren VII. Kongresua. VII Congreso de Estudios Vascos (7, 1948. Biarritz), Donostia, Eusko Ikaskuntza, 2003, pp. 341-344, cit. en p. 344.

2 JIMÉNEZ DE ABERASTURI CORTA, J.C.; De la derrota a la esperanza. Políticas vascas durante la Segunda Guerra Mundial (1937-1947), Bilbao, IVAP, 1999, p. 353.

3 Ibidem, p. 352.

4 CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DEL PAÍS VASCO, Leioa (Vizcaya), Colección Archivo de Santiago Aznar, Carta de Aguirre a S. Aznar. 22 de septiembre de 1943.

5 Acta de constitución del Consejo Nacional de Euzkadi y parte del acta de una reunión del Comité Permanente del Consejo Nacional de Euzkadi. Londres, julio 11y 15, 1940. Copias. En GOIOGANA, I.; X. IRUJO y J. LEGARRETA; Un nuevo 31..., 2007, pp. 378-379.

6 Carta de José Antonio Aguirre a José Ignacio Lizaso y Manuel Irujo. Nueva York, diciembre 3, 1941. Original. AN-GE-465-2. En GOIOGANA, I.; X. IRUJO y J. LEGARRETA; Un nuevo 31..., 2007, pp. 402-421

7 SAN SEBASTIÁN, K.; El exilio vasco en América. 1936/1946 - Acción del Gobierno, San Sebastián, Txertoa, 1988, p. 9.

8 Ibidem. En gran medida, esta estructura no hacía sino poner en práctica lo que ya había determinado el Consejo Nacional Vasco en su decreto del 4 de octubre de 1940 sobre “reorganización y potenciación” de las Delegaciones. Como señala Ugalde Zubiri (La actuación internacional del Gobierno Vasco en el exilio (1939-1960), Programa de Becas Postdoctorales de Perfeccionamiento del Personal Investigador, Universidad del País Vasco, investigación inédita, 1997, pro manuscripto): “Se establecieron dos categorías: las ‘generales’ y las ‘locales’, dependientes éstas de aquellas. Las Delegaciones Generales eran cuatro: 1) Nueva York -a su jurisdicción pertenecerían las delegaciones locales de las ‘Antillas’ y Filipinas-; 2) México; 3) Caracas —de la que dependían las delegaciones en países de Centroamérica, Colombia y Ecuador—; y 4) Buenos Aires —a la que quedaban ligadas las representaciones en Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y Brasil—. Entre otros extremos de su funcionamiento, se dejaba claro que los delegados deberían seguir las orientaciones emanadas del CNV y que la financiación de las Delegaciones correspondía a las comunidades vascas establecidas en los países donde se ubicasen”. También JIMÉNEZ DE ABERASTURI CORTA, J.C.; “Los vascos en la II Guerra Mundial. De la derrota a la esperanza”, Oihenart. Cuadernos de Lengua y Literatura, Donostia, 14 (1997), pág. 57-84.

9 Desde 1950 se convierte en la sede oficial del Gobierno Vasco en el exilio.

10 Fue refrendado en el cargo por el nuevo Gobierno vasco, manteniéndose hasta 1982.

11 Aunque Amézaga nunca llegaría a ser nombrado oficialmente Delegado, ejerció de facto este puesto durante los años que estuvo destacado en Montevideo.

12 UGALDE ZUBIRI, A.; La actuación internacional..., 1997.

13 “Reunión del Gobierno de Euzkadi en Europa”, OPE, nº 33, 17 de junio de 1941.

14 “Ratificación de apoyo al Gobierno de Euzkadi”, OPE, nº 3159, 18 de mayo de 1960.

José Antonio Aguirre Lecube

Abogado y político vizcaíno, nacido en Bilbao el 6 de marzo de 1904.

Pertenecía a una importante familia vizcaína que pronto implantaría en su industria avanzadas mejoras sociales. Cursa sus primeros estudios en el colegio de los PP. Jesuitas de Orduña y los prosigue en la Universidad de Deusto. Se establece como abogado en 1929. Formado en el ambiente católico y social que caracterizaba a su hogar y su empresa familiar, se inicia en la vida pública como presidente de las Juventudes Católicas de Vizcaya y luego como miembro del Consejo Supremo de la ACE y propulsor de inquietudes vasquistas y católico-sociales.

En 1931, a los 27 años, es elegido concejal y alcalde de Getxo (Vizcaya). El 28 de junio, después de proclamarse la segunda república, es elegido diputado a las Cortes Constituyentes, simultáneamente por Vizcaya, PNV, y por Navarra, conjunción católico-fuerista. En las Cortes fue secretario de la minoría Vasco-Navarra de la que era presidente Joaquín Beunza. En sus brillantes intervenciones del periodo constituyente se destacó como un notable tribuno, pidió la derogación de la Ley de 1839, defendió la libertad de enseñanza y se opuso a la Ley de Congregaciones que implicaba la disolución de los Jesuitas. En calidad de alcalde de Getxo presidió la comisión de alcaldes del país en pro de la aprobación de Estatutos de Autonomía como fórmulas jurídicas de integración estatal. Desde 1931 su personalidad se impuso como la más destacada del PNV.

La trayectoria política de esta agrupación durante el periodo republicano se explica en su obra Entre la libertad y la revolución, 1930-1935; La verdad de un lustro en el País Vasco. Bilbao, 1935. El 19 de noviembre de 1932 fue elegido nuevamente diputado a Cortes por Vizcaya por el PNV. En las últimas elecciones de la República, el 18 de febrero de 1936, es elegido por tercera vez diputado. Durante la guerra de 1936, el día 1.° de octubre, las Cortes aprueban el Estatuto de Autonomía del País Vasco. Y el día 7 de octubre del mismo año, los alcaldes, reunidos en Gernika, lo eligen presidente (Lehendakari) del Gobierno autónomo. Al frente de su gobierno reforzó la unión política con sus aliados, reestableció el orden público, mantuvo el culto en su jurisdicción y organizó a los gudaris y milicias.

En la última fase de la lucha en Vizcaya tomó personalmente el mando de las fuerzas armadas. En el breve periodo de su mandato creó la Universidad Vasca o Ikastola Nagusi, que empezó a funcionar en Bilbao. También se imprimieron moneda divisionaria, billetes y sobres de correo aéreo. Con la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937 se traslada a París y el mes de agosto de 1937 se instala en Barcelona. En enero de 1939 se traslada a Francia y Bélgica con sus colaboradores. La Segunda Guerra Mundial le sorprende en Bélgica, donde una hermana suya muere en un bombardeo alemán. Perseguido por el nazismo se oculta en Berlín. Las más dramáticas vicisitudes por las que atraviesa para trasladarse a América las relata en su libro De Guernica a Nueva York pasando por Berlín.

En 1941 ocupa el cargo de profesor de Historia Contemporánea de España, en la Universidad de Columbia, en Nueva York. En 1945, antes de terminar la Segunda Guerra Mundial, vuelve a París, donde continúa como presidente del Gobierno Vasco autónomo, hasta que fallece el 22 de marzo de 1960. Su cuerpo fue trasladado a Lapurdi, al cementerio de San Juan de Luz. Sus discursos ante las Cortes de Madrid y en diversas Cámaras americanas han sido publicados en varios idiomas, lo mismo que sus mensajes de Gabón o Nochebuena.

En 1944 se publica en Buenos Aires un volumen recogiendo: Cinco conferencias pronunciadas en un viaje por América: "Mis impresiones sobre Alemania"; "El sentido histórico de la dignidad humana y de la libertad entre los vascos"; "La posición de un creyente ante la crisis de la caridad"; "El Padre Vitoria visto por un vasco" y "El sentido democrático, el sentido nacional y el de la libertad de los pueblos en los momentos actuales" (Editorial Ekin). Le sorprende la muerte cuando escribía una Historia del País Vasco. Bajo el título de Fin de la Dinastía Pirenaica. Reinado de Sancho el Fuerte, se ha, publicado, en los números 60, 61, 62 y 64 del "Boletín Americano de Estudios Vascos", años 1965-66, una parte de su obra póstuma.

En abril de 2004 el primer lehendakari del Gobierno vasco, José Antonio Agirre (1904-1960) fue nombrado hijo adoptivo de Getxo, municipio vizcaíno del que fue alcalde en 1931.

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (I/III)

Oscar ALVAREZ GILA, CBS-UNR Reno

Eneko SANZ GOIKOETXEA, Universidad del País Vasco

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (II/III)

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (III/III)

Hace ya varias décadas que el exilio ha sido aceptado en la historiografía como una de las más importantes consecuencias de la Guerra Civil de 1936-1939.1 Tras el paréntesis obligado de cuarenta años debido a la persistencia del régimen político dictatorial que gobernó España a causa de su victoria en la contienda, la vuelta de la democracia tras la muerte de Francisco Franco trajo consigo igualmente la recuperación de aquellos aspectos de la memoria histórica del pasado reciente que habían sido ocultados o interpretados únicamente desde la ortodoxia ideológica del régimen vencedor en la guerra. El fin de la dictadura franquista supuso también, en algunos casos la desaparición voluntaria, y en otros casos el retorno de todas aquellas instituciones del estado republicano español que, tras ser expulsadas por la derrota, se habían mantenido en el exilio otorgando una “ficción de continuidad” a lo que ya desde épocas muy tempranas se definió como “depósito de la legitimidad democrática” republicana, frente a un régimen político basado en la carencia de libertades políticas, la represión de todo conato de oposición, surgido precisamente de una rebelión militar contra sus propias autoridades civiles. Fundamentalmente fueron cuatro los órganos del entramado gubernamental republicano que pervivieron en esta situación tras el final de la guerra: el parlamento, el poder ejecutivo central (presidencia, presidencia de gobierno y consejo de ministros), y los ejecutivos autonómicos catalán y vasco. Existió, por lo tanto, un exilio institucional, que no sólo se superpuso, sino que en gran medida estuvo fuertemente ligado en su origen y desarrollo a las vicisitudes individuales y grupales del exilio personal. El caso del Gobierno Vasco, y su entramado institucional exterior, fue buen ejemplo de ello.

Autogobierno en tiempos de cólera: el nacimiento del Gobierno Vasco

El 7 de octubre de 1936 la Gaceta de Madrid, boletín oficial del gobierno republicano, publicaba en su número 281 el texto del nuevo Estatuto Vasco, aprobado pocos días antes en las Cortes Generales. En la disposición transitoria primera de su articulado se establecía que “en tanto duren las circunstancias anormales producidas por la guerra civil, regirá el país, con todas las facultades establecidas por el presente Estatuto, un Gobierno provisional”, que sería elegido por los concejales de los ayuntamientos vascos que estuvieran en disposición de otorgar libremente su voto por no hallarse bajo el dominio de los militares rebeldes. El mismo día resultó elegido para el cargo de primer lehendakari el nacionalista José Antonio de Aguirre y Lecube, que se puso al frente de un gobierno de concentración en el que se hallaban presentes todas las fuerzas leales a la República, casi todas ellas del ámbito de la izquerda. El contexto en el que nacía el Gobierno Vasco era, simplemente, terrible. Tras los fallidos intentos por establecer la autonomía vasca desde el advenimiento de la II República, la guerra se había iniciado sin concretar las expectativas de avanzar en el proceso autonómico generadas con la vuelta al poder de las izquierdas. De hecho, la sorprendente rapidez con la que las cortes republicanas aprobaron el nuevo texto estatutario, una vez estallada la guerra, tenía más que ver con la intención de asegurarse la confianza de las fuerzas nacionalistas vascas y su implicación en el bando republicano, antes que cualquier otra consideración. Pero para entonces, el territorio asignado en el Estatuto al nuevo Gobierno Vasco era más un desideratum que una realidad, ya que sólo pudo ejercer sus competencias en un ámbito muy disminuido, reducido prácticamente a la provincia de Vizcaya con algunos pequeños territorios en la zona norte de Álava o en la frontera de Guipúzcoa.

“Las circunstancias anormales” a la que hacía referencia la ley estatutaria no llegarían a desaparecer. En junio de 1937, el Gobierno Vasco iniciaba, a través del puerto de Santander, un viaje al exilio que lo llegaría por París, Barcelona, París nuevamente, Nueva York y, desde 1947, definitivamente de vuelta en París. En total, este ejecutivo habría vivido, hasta su extinción formal en 1980, siete meses de gobierno efectivo en el propio País Vasco, y cuarenta y un años de resistencia en un exilio que tuvo como escenario tres países y dos continentes. La premura en la constitución y las dificultades añadidas para ello por las condiciones bélicas, sin embargo, no serían óbice para que el recién constituido Gobierno comenzaría a desarrollar, ya desde fecha muy temprana, la organización de un aparato de representación exterior —concretado bajo el nombre de “Delegaciones”—, que serían un elemento capital en la continuidad del propio gobierno, en su sostenimiento material en el exilio, y en la labor de interlocución política y difusión propagandística que fue la base de su actividad durante buena parte de los años del exilio. Gobierno y delegaciones vascas serían, de este modo, las dos caras complementarias del mantenimiento del entramado institucional del autogobierno vasco durante los años del exilio.

Los primeros esbozos de una “política exterior” del Gobierno vasco se produjeron durante los meses en los que su sede se mantuvo en la ciudad de Bilbao, prácticamente sitiada por el ejército franquista. La “ayuda humanitaria” a las víctimas inocentes de la guerra, que aunque no existía por aquel entonces como concepto universalmente admitido en el derecho internacional, sí que era una realidad, fue uno de los principales ámbitos en los que se centró dicha política: en especial, el establecimiento de colonias infantiles de refugiados en Francia, Inglaterra, Bélgica y la Unión Soviética2; o los problemas que el bloqueo del puerto de Bilbao por parte de la poderosa flota franquista generaban a la evacuación y ayuda humanitaria a la población vizcaína que fueron, por ejemplo, objeto de debate en varias ocasiones en la Cámara de los Comunes del Reino Unido.3 Pero fue, sin duda, el eco internacional que tuvo el bombardeo de Guernica el que permitió al Gobierno Vasco plantearse una campaña de difusión internacional a una escala que hasta entonces no habría pensado posible, tomando como base el horror que los principales medios de comunicación mostraron ante el ataque aéreo masivo e indiscriminado contra una población civil indefensa.4

Fue también este momento cuando se crearían las primeras Delegaciones, abiertas en dos frentes. Por un lado, el Gobierno Vasco nombró representantes en otras ciudades españolas, primero en Madrid5, y posteriormente en Valencia y Barcelona, en todos los casos, teniendo como uno de sus objetivos servir de enlace con el gobierno central republicano, a lo que se unían otras tareas como la propaganda o la atención a la población vasca allí residente.6 Estas delegaciones, que no durarían más allá de la derrota republicana, tuvieron sin embargo la importancia de marcar el modelo organizativo de las que se abrirían posteriormente en otros países. Como señala Ugalde Zubiri, “la fórmula más corriente [de su composición] fue: 1) Un delegado, máximo responsable político y encargado de los contactos de mayor envergadura político-diplomática; 2) Un secretario general, coordinador de la Delegación y secundando la labor del delegado; y 3) Otros miembros o vocales, como un abogado, un periodista y un tesorero”7. La delegación de Barcelona8 acabaría adquiriendo una mayor importancia que las otras dos, desde el momento en el que se instalaría allí la presidencia de la República y, desde septiembre de 1937 —tras unos breves meses de residencia en París— el propio Gobierno vasco, expulsado ya de la ciudad de Bilbao. La llamada Delegación de Euzkadi en Cataluña llegaría así a ejercer una variada actuación, especialmente en lo referido a la organización de los contingentes de refugiados vascos que se habían trasladado a territorio leal republicano para seguir participando en la lucha contra el bando nacional:

(...) se creó una milicia vasca, la cual tenia su sede en la población de Pins del Vallès (Barcelona); se buscó una solución para que los niños pudieran seguir estudiando en la retaguardia, inaugurándose la primera Ikastola de Cataluña en la plaza del Pi, en el local de la “Biblioteca Apel-les Mestres”; se organizó un servicio médico, teniendo como personaje de relieve al doctor Sánchez Llistirellas, fallecido en 1937; se documentó a todos los refugiados con un carnet que los acreditaba como vascos, y cuyos impresos eran repartidos por los Mossos de Esquadra; se buscó trabajo a hombres y mujeres a pesar de las dificultades; se estableció, en buena parte a través de los mismos refugiados, un nexo entre las dos zonas, tanto a través del correo, como de servicios de transporte, que pasaban por Francia para llegar finalmente a Bilbao; se creó un periódico independiente, Euzkadi en Catalunya, el cual se convirtió en el semanario de los vascos situados en tierras catalanas —y de otros frentes, como por ejemplo el de Madrid—; se creó una emisora de radio...9

1 Cfr. entre otros; RUBIO, J.; La emigración de la guerra civil de 1936-1939, Madrid, San Martín, 1977. SORIANO, A.; Éxodos. Historia orial del exilio republicano en Francia, Barcelona Crítica-Grijalbo, 1989. DREYFUS-ARMAND, G.; El exilio de los republicanos españoles en Francia. De la Guerra Civil a la muerte de Franco, Barcelona, Crítica, 2000. ALTED, A. y L. DOMERGUE; El exilio republicano español en Toulouse, 1939-1999, Madrid, UNED-Presses Universitaires du Mirail, 2003. ROMERO SAMPER, M.; La oposición durante el franquismo. El exilio republicano, Madrid, Ediciones Encuentro, 2005.

2 ARRIEN, G.: La generación del exilio. Génesis de las escuelas vascas y las colonias escolares (1932-1940), Bilbao, Onura, 1983. ALONSO CARBALLÉS, J. J.: 1937. Los niños vascos evacuados a Francia y Bélgica. Historia y memoria de un éxodo infantil, 1936-1940, Bilbao, Asociación de Niños Evacuados del 37, 1998.

3 “Lehendakaritza. Atlee’ren urrutidatzia”, Eguna, Bilbao, nº 91, 17 Jorrailla (Abril) 1937.

4 Con la esperanza de que sirviera para modificar la pol?tica de neutralidad de las potencias democráticas. Cfr. UGALDE ZUBIRI, A.; “La actuación internacional del primer Gobierno Vasco durante la Guerra Civil (1936-1939)”; Sancho el Sabio, Vitoria-Gasteiz, 6 (1996), pág. 187-210 , cit. en p. 190.

5 SAN SEBASTIÁN, K.; Crónicas de postguerra, 1937-1951, Bilbao, Idatz-Ekintza, 1982, p. 44.

6 ARCHIVO DEL NACIONALISMO VASCO, Artea (Vizcaya), Sección “Archivo del Gobierno de Euzkadi”, 01.01 Departamento de Comercio y Abastecimiento, Correspondencia / 1937 -- 1938 / GE-0475-01.

7 UGALDE ZUBIRI, A.; “La actuación internacional...”, 1996, p. 194.

8 Sobre esta delegación, destaca el trabajo monográfico de ESCUDER SOLER, X. e I. GOIOGANA MENDIGUREN; “Historia de la Euskal Etxea de Barcelona”, Euskaldunak Munduan - Vascos en el Mundo, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 2003, vol. 5, pp. 47-268.

9 BOU, J. y F. X. MEDINA; “¡Cada día, catalanes, acordaos de Euzkadi!. La Semana Pro-Euzkadi (Barcelona, junio de 1937)”, Sancho el Sabio, 13 (2000), pp. 137-150, cit. en p. 139.

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (II/III)

Oscar ALVAREZ GILA, CBS-UNR Reno

Eneko SANZ GOIKOETXEA, Universidad del País Vasco

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (I/III)

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (III/III)

El paréntesis europeo: del final de la Guerra Civil a la caída de Francia

Junto con las delegaciones en territorio español, uno de los rasgos destacados de la proyección exterior del nuevo gobierno autonómico vasco fue la creación de una serie de oficinas en otros países. El carácter abiertamente internacional de la guerra, con la participación en forma de ayuda material y militar a ambos bandos, y los debates que surgieron en torno a las implicación de terceros países en el esfuerzo bélico de ambos contendientes, explica que el Gobierno Vasco recién constituido no limitara su representación exterior a la España republicana, sino que muy tempranamente se preocupara por abrir delegaciones en otros países europeos. El contexto en el que se movían estas delegaciones, además, era notablemente diferente al de las delegaciones creadas en España. A diferencia de éstas, que gozaban de un entramado jurídico que las protegía y en las que sustentaban su labor, en el caso de las oficinas abiertas en el extranjero existían serias dudas en torno a su estatus y su encaje en las definiciones habituales del derecho internacional:

Las Delegaciones vascas no eran representaciones de un estado independiente que dispusiese de su propio servicio exterior con embajadas y consulados, por lo que habitualmente no gozaron de un status diplomático a la manera habitual. Sí se ampararon algunas, al menos inicialmente, en las ventajas diplomáticas ofrecidas por las embajadas de la República española. Hecha esta salvedad, está admitido y comprobado por la historiografía que las Delegaciones del Gobierno Vasco alcanzaron un reconocimiento, si no diplomático, reiteramos, sí en gran medida político. Moviéndose entre ambos parámetros, los delegados enlazaron y trataron con los gobiernos de forma oficiosa, siendo aquéllos interlocutores válidos ante ministros, funcionarios de los ministerios de asuntos exteriores y diplomáticos.1

Todavía hasta fechas muy recientes, el debate en torno al estatuto jurídico de las oficinas abiertas por el Gobierno vasco —y posteriormente, por otros gobiernos regionales españoles surgidos al amparo de las constituciones de 1931 y 1978— se ha centrado en torno a consideraciones de derecho internacional clásico. Ciertamente, siguiendo dichos parámetros, no puede calificarse su actividad de diplomática en un sentido estricto y pleno, según viene definido en el derecho internacional, ya que las Delegaciones vascas nunca fueron concebidas, ni consideradas por sus interlocutores, como misiones o embajadas de un estado soberano. No obstante, si que ejercieron una labor paradiplomática en los ámbitos representativa, mediador, protector y propagandístico, tanto de cara a los propios vascos —“del exterior y del interior”, en la terminología que se acuñaría para diferenciar al mundo del exilio de la realidad en el propio País Vasco—, como en ocasiones en su proyección ante las autoridades de los países en los que se instalarían.

En una primera fase, y aunque ya para entonces se había hecho patente el interés del Gobierno vasco en otorgar un papel singular en su proyección exterior a aquellos países en los que existían importantes colectividades de inmigrantes vascos, la atención quedó centrada sobre todo en los países europeos. De este modo, la primera y más importante de las delegaciones se establecería en Francia, con una sede principal en París (1936) y otras secundarias en Bayona (1936), San Juan de Luz (1937) y Burdeos (1936), en un ámbito geográfico próximo a la frontera vasco-española. De hecho, serían éstas las únicas delegaciones exteriores creadas por el gobierno antes de su marcha al exilio; ya que el resto de oficinas instaladas en el continente europeo durante esos años (Bruselas, Londres2 y los intentos de delegación en Dublín, en 1937, y Ginebra, 1939) fueron abiertas cuando el gobierno ya había comenzado su peregrinar fuera del País Vasco.

La Delegación de París, puesta al mando de Rafael Picavea3, se situaría en un inmueble que acabaría por adquir tintes de leyenda en la memoria histórica de la lucha antifranquista en el País Vasco. Sito en el número 11 de la avenida Marceau, el palacete adquirido por el Gobierno Vasco para este fin, incluso, llegaría a servir de sede del propio Gobierno en el exilio en tres periodos: de julio a septiembre de 1937; de abril de 1939 a junio de 1940; y tras la derrota de la Alemania nazi, en 1946. Dos fueron los ámbitos preferentes de actuación adjudicados a la Delegación —ámbitos que serían también secundados por el resto de Delegaciones abiertas en otras capitales europeas—. En primer lugar, la Delegación se apresuró a crear un potente aparato de propaganda, que se puso en manos de Felipe Urcola y el historiador vasco-francés Eugène Goyhenetche. Asimismo se adquirió una imprenta en la que se editaría toda la propaganda antifascista publicada por la Delegación, en al menos siete idiomas diferentes, comenzando por el que sería el primer órgano de expresión del exilio institucional vasco, con una cabecera cuyo nombre adquiriría un notable éxito y sería repetido en iniciativas periodísticas similares en otras capitales, sobre todo en América, promovidas por las Delegaciones vascas. Nos referimos a Euzko Deya, que como su nombre indica, pretendía erigirse en la “voz de los vascos”, voz que se entendía acallada por el sojuzgamiento y la falta de libertades del régimen de Franco.

En segundo lugar, se buscó la creación de una red de pensadores y políticos locales que apoyaran públicamente la legitimidad y aspiraciones de la lucha del Gobierno vasco frente a la rebelión franquista. De este modo, a Delegación fue capital en la promoción y organización de la llamada Liga Internacional de Amigos de los Vascos (LIAB, en sus siglas francesas). La incertidumbre que se genera una vez que el bando franquista gana la guerra y ante el posible olvido del conflicto, hace que el Gobierno intente crear un organismo que tenga enlaces internacionales y que sirva de altavoz de los derechos vascos ante las autoridades gubernamentales y la opinión pública de todo el mundo. Con esa intención nacerá un 16 de diciembre de 1938 la LIAB, dividida desde el principio en dos grupos de acción: el primero, denominado “Comité de Ayuda a los Vascos”, se trataba de un grupo humanitario para proveer ayuda material a los refugiados; presidido por Monseñor Clément Mathieu; el segundo, llamado “Comité de Intereses Generales de Euzkadi”, estaría al cargo de la difusión internacional y propaganda. El núcleo de la LIAB estaba formada por cuatro personalidades de la jerarquía eclesiástica francesa, entre ellos, el cardenal Monseñor Verdier, arzobispo de París y Monseñor Feltin, arzobispo de Burdeos; tres personalidades católicas prestigiosas, entre ellos, François Mauriac y Jacques Maritain; cuatro destacados políticos, miembros del PDP (demócrata-cristianos, centristas), entre ellos Auguste Champetier de Ribes y el senador Ernest Pezet, que será el Secretario General de la LIAB; tres personalidades políticas católicas de izquierda; un antiguo combatiente; juntamente con Edouard Herriot, antiguo Presidente del Consejo, miembro del partido radical y que pasaba por tener ideas anticlericales. Se trataba, como se ve, de una composición muy dispar, buscada ex profeso.

Las sedes o subdelegaciones del suroeste francés y País Vasco-francés, por su parte, tenían una finalidad mucho más práctica: establecer una red de apoyos para ubicar y acoger a los exiliados vascos que permanecían expulsados fuera del País Vasco como consecuencia del avance del bando rebelde en la Guerra Civil4 y la definitiva derrota. Como recordaría, años más tarde, el segundo lehendakari Jesús María Leizaola:

(..) durante los primeros años nuestra actividad se centró en la creación de una especie de central, destinada a llegar a una masa importante de gente esparcida por Europa, América y otras partes del mundo, al tiempo que intentaba afectar de modo clandestino lo que pasaba en el interior del país. Nuestro trabajo fundamental era, en estos momentos, reagrupar al pueblo vasco procurando sacarle de las cárceles, alejándoles de la represión y de la persecución e intentando evitar que cayera en manos de los nazis y que tuviera que sufrir en sus campos de concentración.5

La primera de las delegaciones surgidas en este contexto fue la de Bayona, en octubre de 1936 (es decir, en una fecha muy temprana, pues se halla entre las primeras decisiones tomadas por el Gobierno Vasco tras su constitución. De hecho, puede incluso afirmarse que, en cierto modo, esta Delegación antecedió incluso a la constitución del propio Gobierno, porque ya desde julio del mismo año las llamadas Juntas de Defensa que se habían constituido en Vizcaya y Guipúzcoa habían enviado a J. Oruezabala a la ciudad de Bayona con este cometido.6 La Delegación contaba con un hospital entre Bidart y Guéthary, llamado La Roseraie, usado para el cuidado de enfermos y heridos evacuados desde la Euskadi republicana. Asimismo, era el responsable último de la gestión y aprovisionamiento de las diversas colonias infantiles, incluyéndose aquí los costes de los edificios y su mantenimiento, la manutención de los niños asilados, y el personal de administración y servicios y el profesorado que atendía a los niños. Como señalan De Pablo y Sandoval, la Delegación de Bayona se había convertido, junto a la sede del Gobierno en el exilio en París, “en los centros neurálgicos de la acción del Gobierno Vasco”.7

1 UGALDE ZUBIRI, A.; La acción exterior del nacionalismo vasco (1890-1939): historia, pensamiento y relaciones internacionales, Oñati, IVAP, 1996, p. 607.

2 Sobre las actividades de la Delegación vasca en Londres, cfr. IRUJO, M.; Inglaterra y los vascos, Buenos Aires, Editorial vasca Ekin, 1945. JIMÉNEZ DE ABERASTURI CORTA, J.C.; “Irujo en Londres (1939-1945)”, Vasconia, Donostia, 32 (2002), pág. 99-132.

3 IMAZ MARTÍNEZ, Í.; “Rafael Picabea Leguía, 1867-1946. Breve aproximación biográfica”, Bidasoako Ikaskuntzen Aldizkaria, 25 (2007), pág. 107-152.

4 En el artículo de Jesús María de Leizaola: “La organización política de los vascos”, Euzko Deya, Buenos Aires, nº 25, 10 de enero de 1940.

5 Declaraciones de Leizaola, en Euzkadi, Bilbao, nº 159, 6 de diciembre de 1979, Pág. 14.

6 UGALDE ZUBIRI, A.; “La contribución del Gobierno Vasco a la acción de la República Española ante Naciones Unidas en 1945-46”, en: Tusell, Javier (ed.), La política exterior de España en el siglo XX, Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia, 1997, pp. 327-337, cit, en p. 336.

7 DE PABLO CONTRERAS, S. y T. SANDOVAL; “Im Lande der Basken (1944). El País Vasco visto por el cine nazi”, Sancho el Sabio, Vitoria, 29 (2009), pp. 157-197, cit. en p. 167.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Euskonews

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (III/III)
Oscar ALVAREZ GILA, CBS-UNR Reno
Eneko SANZ GOIKOETXEA, Universidad del País Vasco

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (I/III)
El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (II/III)
Un exilio dentro del exilio: hacia América
La corriente migratoria después de la última guerra civil española a la que nos hemos referido varias veces, ha supuesto también para la obra vasca de América una aportación que no podemos silenciar. Nos referimos a la existencia de Delegaciones del Gobierno de Euzkadi en la mayoría de las capitales americanas. Estas Delegaciones, por su labor de aglutinación y de impulso de todas las actividades vasquistas, están en el origen de gran parte del incremento de la obra vasca del nuevo continente.1
La rápida, y por ello más inesperada derrota de Francia ante la ofensiva de la Blitzkrieg alemana en la primavera de 1940, puso nuevamente a las instituciones del exilio español republicano en la tesitura de una nueva huida precipitada, un exilio dentro del exilio. Barridos casi todos los refugios en el continente europeo —Londres sería la única excepción—, con el gobierno descabezado por la desaparición del propio presidente, copado por el avance de los alemanes en Bruselas —permanecería desaparecido por un periodos de once meses, hasta su reaparición pública en Montevideo—, las miradas se pusieron en el continente americano. El propio Gobierno vasco gestionaría algunos acuerdos para privilegiar la aceptación de los exiliados vascos a Argentina y Venezuela. A ello seguiría, muy rápidamente, el establecimiento de delegaciones en las principales capitales del continente, tomando como base el asentamiento previo de colectividades inmigrantes. Las Delegaciones añadirían de este modo, a sus anteriores cometidos, uno nuevo de propaganda, difusión y búsqueda del apoyo material y moral de los vascos del exterior.
Ya en octubre de 1940, Manuel de Irujo había hecho hincapié en la división de las comunidades vascas en centros separados por fracturas ideológicas, algo que achacaba a ser “consecuencia de la situación de Euzkadi y de la carencia de conciencia en el momento en que los vascos salieron de Euzkadi”2. De hecho, como reconocería en 1943 el propio lehendakari, una de las primeras labores que hubo de realizar en América fue enderezar una situación adversa que no dudaba en calificar de “caos”3: “Cuando yo llegué a América encontré todo desolado pero en pié aun. Comenzó la labor de reconstrucción y vino la ayuda abundante de nuestros compatriotas, viejos emigrantes por lo general, que acudieron a mi llamamiento con largueza”4.
La implantación de las Delegaciones vascas en América se produjo en dos, o quizá tres oleadas sucesivas, entre 1938 y 1942. Inicialmente, cuando todavía estaba activa la Guerra Civil española, entre 1938 y 1939, se creó un número limitado de Delegaciones en algunos de los puntos de mayor importancia del continente, por su relevancia política (Nueva York) o por la notable presencia inmigrante vasca allí residente (Buenos Aires o México, por ejemplo). Tras la rápida modificación del panorama en Europa con el estallido de la Guerra mundial, y con el traslado a América de destacadas personalidades políticas vascas, entre ellas algunos miembros del propio Gobierno Vasco, en 1940 se extiende la red de delegaciones a otros países, por impulso del provisional Consejo Nacional Vasco radicado en Londres (orden del 4 de octubre). En el propio acta fundacional del Consejo, marcada por la incertidumbre y la provisionalidad ante la rapidez de los acontecimientos bélicos en la Europa continental, se centraba en la importancia del aparato administrativo de las delegaciones como base sustentadora de la continuidad de la política vasca:
Las gestiones y la administración de los intereses vascos, la guarda de sus caudales, la orientación política de las delegaciones y la unidad orgánica vasca, exigen que se actúe sin solución de continuidad. Unos meses moviéndose cada cual por su cuenta, nos llevarían al caos político deshaciendo toda la obra hecha a tanta costa. Eso hay que evitarlo a cualquier precio, como hay que evitar que por falta de fondos se cierren las Delegaciones o por no existir quien las designe nuevos Delegados vacantes.5
Este proceso será asumido y promocionado por el propio lehendakari Aguirre tras su reaparición sano y salvo en Uruguay, y sería él mismo el que, en un largo periplo durante 1942 que le llevó por la práctica totalidad del continente americano, promovería con su presencia la formación de nuevas delegaciones, incluso en países en los que la presencia vasca era muy reducida o casi testimonial. El propio Aguirre señalaría, tras finalizar este recorrido, que “mi alegría ha sido muy grande cuando a mi regreso he visto que las Delegaciones funcionaban y que en lugar de desaparecer las existentes han sido creadas otras. Éste es uno de esos tantos prácticos que valen mucho, y que se debe a vuestra actuación ayudada por los delegados”6.
Ese mismo año 1942, además, se dan los pasos para establecer una especie de organigrama más o menos congruente al entramado de delegaciones vascas en América (algo sobre lo que ya se había previsto actuar durante el proceso de creación de delegaciones por parte del Consejo Nacional Vasco), aprovechando la llegada a este continente de grupos de exiliados de alta significación política (Cuadro nº 1). San Sebastián7 señala en concreto el arribo a Veracruz en el vapor Nyassa, el 22 de mayo de 1942, de un grupo de políticos, cuya presencia sería aprovechada para otorgar una mayor dimensión y racionalidad a las Delegaciones:
Antón Irala —que viaja acompañado de Telesforo Monzón— se instala en Nueva York, para reforzar la Delegación, ya que Ramón de la Sota Mac Mahón se ha alistado en el Ejército norteamericano. En una reunión con Aguirre, se decide que Monzón ostente la representación oficial del Gobierno Vasco en México, coordinando la actividad de los otros tres consejeros [se refiere a Aznar, Nárdiz y Toyos], mientras Julio de Jáuregui se haría cargo de la Secretaría General de la Delegación —ya había ocupado el mismo puesto en Barcelona—. Asimismo le encarga la elaboración de un censo de refugiados vascos en América. Por su parte, José María de Lasarte se encargaría de la coordinación de las Delegaciones y la captación de fondos, mientras que Pedro de Basaldúa se trasladaba a Buenos Aires para reforzar la Delegación.8
La financiación del Gobierno Vasco y su entramado institucional en el exilio representaba, ciertamente, uno de los problemas capitales tras la doble pérdida de la derrota en la Guerra Civil y la precipitada huida de Europa que había dejado todos los activos del Gobierno Vasco en manos de sus acérrimos enemigos.12 El problema del sostenimiento económico del Gobierno sería uno de los elementos clave en las décadas sucesivas13, sobre todo desde el momento en que se fue percibiendo, desde la desesperanza, que las perspectivas de un pronto retorno a la democracia y el fin del exilio eran cada vez más remotas. Paulatinamente, ya no sería el Gobierno el que dotaría de presupuesto a las Delegaciones para su actividad, sino que éstas asumirían, entre sus funciones, la promoción de acciones para la consecución de fondos para el sostenimiento del Gobierno, especialmente mediante colectas y acciones similares en los círculos de las colectividades vascas. Durante las décadas de 1950, 1960 y 1970, se repetirían con frecuencia los llamamientos “a todos los vascos demócratas residentes en México [y en otros países americanos] instándoles a que sigan prestando su colaboración moral y económica a la obra que viene desarrollando el Gobierno Vasco contra el régimen dictatorial del Estado español”.14
1 LASARTE, J.M. de; “Los vascos en América”, VIIème Congrès d’Etudes Basques. Eusko Ikaskuntzaren VII. Kongresua. VII Congreso de Estudios Vascos (7, 1948. Biarritz), Donostia, Eusko Ikaskuntza, 2003, pp. 341-344, cit. en p. 344.
2 JIMÉNEZ DE ABERASTURI CORTA, J.C.; De la derrota a la esperanza. Políticas vascas durante la Segunda Guerra Mundial (1937-1947), Bilbao, IVAP, 1999, p. 353.
3 Ibidem, p. 352.
4 CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE HISTORIA CONTEMPORÁNEA DEL PAÍS VASCO, Leioa (Vizcaya), Colección Archivo de Santiago Aznar, Carta de Aguirre a S. Aznar. 22 de septiembre de 1943.
5 Acta de constitución del Consejo Nacional de Euzkadi y parte del acta de una reunión del Comité Permanente del Consejo Nacional de Euzkadi. Londres, julio 11y 15, 1940. Copias. En GOIOGANA, I.; X. IRUJO y J. LEGARRETA; Un nuevo 31..., 2007, pp. 378-379.
6 Carta de José Antonio Aguirre a José Ignacio Lizaso y Manuel Irujo. Nueva York, diciembre 3, 1941. Original. AN-GE-465-2. En GOIOGANA, I.; X. IRUJO y J. LEGARRETA; Un nuevo 31..., 2007, pp. 402-421
7 SAN SEBASTIÁN, K.; El exilio vasco en América. 1936/1946 - Acción del Gobierno, San Sebastián, Txertoa, 1988, p. 9.
8 Ibidem. En gran medida, esta estructura no hacía sino poner en práctica lo que ya había determinado el Consejo Nacional Vasco en su decreto del 4 de octubre de 1940 sobre “reorganización y potenciación” de las Delegaciones. Como señala Ugalde Zubiri (La actuación internacional del Gobierno Vasco en el exilio (1939-1960), Programa de Becas Postdoctorales de Perfeccionamiento del Personal Investigador, Universidad del País Vasco, investigación inédita, 1997, pro manuscripto): “Se establecieron dos categorías: las ‘generales’ y las ‘locales’, dependientes éstas de aquellas. Las Delegaciones Generales eran cuatro: 1) Nueva York -a su jurisdicción pertenecerían las delegaciones locales de las ‘Antillas’ y Filipinas-; 2) México; 3) Caracas —de la que dependían las delegaciones en países de Centroamérica, Colombia y Ecuador—; y 4) Buenos Aires —a la que quedaban ligadas las representaciones en Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y Brasil—. Entre otros extremos de su funcionamiento, se dejaba claro que los delegados deberían seguir las orientaciones emanadas del CNV y que la financiación de las Delegaciones correspondía a las comunidades vascas establecidas en los países donde se ubicasen”. También JIMÉNEZ DE ABERASTURI CORTA, J.C.; “Los vascos en la II Guerra Mundial. De la derrota a la esperanza”, Oihenart. Cuadernos de Lengua y Literatura, Donostia, 14 (1997), pág. 57-84.
9 Desde 1950 se convierte en la sede oficial del Gobierno Vasco en el exilio.
10 Fue refrendado en el cargo por el nuevo Gobierno vasco, manteniéndose hasta 1982.
11 Aunque Amézaga nunca llegaría a ser nombrado oficialmente Delegado, ejerció de facto este puesto durante los años que estuvo destacado en Montevideo.
12 UGALDE ZUBIRI, A.; La actuación internacional..., 1997.
13 “Reunión del Gobierno de Euzkadi en Europa”, OPE, nº 33, 17 de junio de 1941.
14 “Ratificación de apoyo al Gobierno de Euzkadi”, OPE, nº 3159, 18 de mayo de 1960.

Euskonews

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (II/III)
Oscar ALVAREZ GILA, CBS-UNR Reno
Eneko SANZ GOIKOETXEA, Universidad del País Vasco

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (I/III)
El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (III/III)
El paréntesis europeo: del final de la Guerra Civil a la caída de Francia
Junto con las delegaciones en territorio español, uno de los rasgos destacados de la proyección exterior del nuevo gobierno autonómico vasco fue la creación de una serie de oficinas en otros países. El carácter abiertamente internacional de la guerra, con la participación en forma de ayuda material y militar a ambos bandos, y los debates que surgieron en torno a las implicación de terceros países en el esfuerzo bélico de ambos contendientes, explica que el Gobierno Vasco recién constituido no limitara su representación exterior a la España republicana, sino que muy tempranamente se preocupara por abrir delegaciones en otros países europeos. El contexto en el que se movían estas delegaciones, además, era notablemente diferente al de las delegaciones creadas en España. A diferencia de éstas, que gozaban de un entramado jurídico que las protegía y en las que sustentaban su labor, en el caso de las oficinas abiertas en el extranjero existían serias dudas en torno a su estatus y su encaje en las definiciones habituales del derecho internacional:
Las Delegaciones vascas no eran representaciones de un estado independiente que dispusiese de su propio servicio exterior con embajadas y consulados, por lo que habitualmente no gozaron de un status diplomático a la manera habitual. Sí se ampararon algunas, al menos inicialmente, en las ventajas diplomáticas ofrecidas por las embajadas de la República española. Hecha esta salvedad, está admitido y comprobado por la historiografía que las Delegaciones del Gobierno Vasco alcanzaron un reconocimiento, si no diplomático, reiteramos, sí en gran medida político. Moviéndose entre ambos parámetros, los delegados enlazaron y trataron con los gobiernos de forma oficiosa, siendo aquéllos interlocutores válidos ante ministros, funcionarios de los ministerios de asuntos exteriores y diplomáticos.1
Todavía hasta fechas muy recientes, el debate en torno al estatuto jurídico de las oficinas abiertas por el Gobierno vasco —y posteriormente, por otros gobiernos regionales españoles surgidos al amparo de las constituciones de 1931 y 1978— se ha centrado en torno a consideraciones de derecho internacional clásico. Ciertamente, siguiendo dichos parámetros, no puede calificarse su actividad de diplomática en un sentido estricto y pleno, según viene definido en el derecho internacional, ya que las Delegaciones vascas nunca fueron concebidas, ni consideradas por sus interlocutores, como misiones o embajadas de un estado soberano. No obstante, si que ejercieron una labor paradiplomática en los ámbitos representativa, mediador, protector y propagandístico, tanto de cara a los propios vascos —“del exterior y del interior”, en la terminología que se acuñaría para diferenciar al mundo del exilio de la realidad en el propio País Vasco—, como en ocasiones en su proyección ante las autoridades de los países en los que se instalarían.
En una primera fase, y aunque ya para entonces se había hecho patente el interés del Gobierno vasco en otorgar un papel singular en su proyección exterior a aquellos países en los que existían importantes colectividades de inmigrantes vascos, la atención quedó centrada sobre todo en los países europeos. De este modo, la primera y más importante de las delegaciones se establecería en Francia, con una sede principal en París (1936) y otras secundarias en Bayona (1936), San Juan de Luz (1937) y Burdeos (1936), en un ámbito geográfico próximo a la frontera vasco-española. De hecho, serían éstas las únicas delegaciones exteriores creadas por el gobierno antes de su marcha al exilio; ya que el resto de oficinas instaladas en el continente europeo durante esos años (Bruselas, Londres2 y los intentos de delegación en Dublín, en 1937, y Ginebra, 1939) fueron abiertas cuando el gobierno ya había comenzado su peregrinar fuera del País Vasco.
La Delegación de París, puesta al mando de Rafael Picavea3, se situaría en un inmueble que acabaría por adquir tintes de leyenda en la memoria histórica de la lucha antifranquista en el País Vasco. Sito en el número 11 de la avenida Marceau, el palacete adquirido por el Gobierno Vasco para este fin, incluso, llegaría a servir de sede del propio Gobierno en el exilio en tres periodos: de julio a septiembre de 1937; de abril de 1939 a junio de 1940; y tras la derrota de la Alemania nazi, en 1946. Dos fueron los ámbitos preferentes de actuación adjudicados a la Delegación —ámbitos que serían también secundados por el resto de Delegaciones abiertas en otras capitales europeas—. En primer lugar, la Delegación se apresuró a crear un potente aparato de propaganda, que se puso en manos de Felipe Urcola y el historiador vasco-francés Eugène Goyhenetche. Asimismo se adquirió una imprenta en la que se editaría toda la propaganda antifascista publicada por la Delegación, en al menos siete idiomas diferentes, comenzando por el que sería el primer órgano de expresión del exilio institucional vasco, con una cabecera cuyo nombre adquiriría un notable éxito y sería repetido en iniciativas periodísticas similares en otras capitales, sobre todo en América, promovidas por las Delegaciones vascas. Nos referimos a Euzko Deya, que como su nombre indica, pretendía erigirse en la “voz de los vascos”, voz que se entendía acallada por el sojuzgamiento y la falta de libertades del régimen de Franco.
En segundo lugar, se buscó la creación de una red de pensadores y políticos locales que apoyaran públicamente la legitimidad y aspiraciones de la lucha del Gobierno vasco frente a la rebelión franquista. De este modo, a Delegación fue capital en la promoción y organización de la llamada Liga Internacional de Amigos de los Vascos (LIAB, en sus siglas francesas). La incertidumbre que se genera una vez que el bando franquista gana la guerra y ante el posible olvido del conflicto, hace que el Gobierno intente crear un organismo que tenga enlaces internacionales y que sirva de altavoz de los derechos vascos ante las autoridades gubernamentales y la opinión pública de todo el mundo. Con esa intención nacerá un 16 de diciembre de 1938 la LIAB, dividida desde el principio en dos grupos de acción: el primero, denominado “Comité de Ayuda a los Vascos”, se trataba de un grupo humanitario para proveer ayuda material a los refugiados; presidido por Monseñor Clément Mathieu; el segundo, llamado “Comité de Intereses Generales de Euzkadi”, estaría al cargo de la difusión internacional y propaganda. El núcleo de la LIAB estaba formada por cuatro personalidades de la jerarquía eclesiástica francesa, entre ellos, el cardenal Monseñor Verdier, arzobispo de París y Monseñor Feltin, arzobispo de Burdeos; tres personalidades católicas prestigiosas, entre ellos, François Mauriac y Jacques Maritain; cuatro destacados políticos, miembros del PDP (demócrata-cristianos, centristas), entre ellos Auguste Champetier de Ribes y el senador Ernest Pezet, que será el Secretario General de la LIAB; tres personalidades políticas católicas de izquierda; un antiguo combatiente; juntamente con Edouard Herriot, antiguo Presidente del Consejo, miembro del partido radical y que pasaba por tener ideas anticlericales. Se trataba, como se ve, de una composición muy dispar, buscada ex profeso.
Las sedes o subdelegaciones del suroeste francés y País Vasco-francés, por su parte, tenían una finalidad mucho más práctica: establecer una red de apoyos para ubicar y acoger a los exiliados vascos que permanecían expulsados fuera del País Vasco como consecuencia del avance del bando rebelde en la Guerra Civil4 y la definitiva derrota. Como recordaría, años más tarde, el segundo lehendakari Jesús María Leizaola:
(..) durante los primeros años nuestra actividad se centró en la creación de una especie de central, destinada a llegar a una masa importante de gente esparcida por Europa, América y otras partes del mundo, al tiempo que intentaba afectar de modo clandestino lo que pasaba en el interior del país. Nuestro trabajo fundamental era, en estos momentos, reagrupar al pueblo vasco procurando sacarle de las cárceles, alejándoles de la represión y de la persecución e intentando evitar que cayera en manos de los nazis y que tuviera que sufrir en sus campos de concentración.5
La primera de las delegaciones surgidas en este contexto fue la de Bayona, en octubre de 1936 (es decir, en una fecha muy temprana, pues se halla entre las primeras decisiones tomadas por el Gobierno Vasco tras su constitución. De hecho, puede incluso afirmarse que, en cierto modo, esta Delegación antecedió incluso a la constitución del propio Gobierno, porque ya desde julio del mismo año las llamadas Juntas de Defensa que se habían constituido en Vizcaya y Guipúzcoa habían enviado a J. Oruezabala a la ciudad de Bayona con este cometido.6 La Delegación contaba con un hospital entre Bidart y Guéthary, llamado La Roseraie, usado para el cuidado de enfermos y heridos evacuados desde la Euskadi republicana. Asimismo, era el responsable último de la gestión y aprovisionamiento de las diversas colonias infantiles, incluyéndose aquí los costes de los edificios y su mantenimiento, la manutención de los niños asilados, y el personal de administración y servicios y el profesorado que atendía a los niños. Como señalan De Pablo y Sandoval, la Delegación de Bayona se había convertido, junto a la sede del Gobierno en el exilio en París, “en los centros neurálgicos de la acción del Gobierno Vasco”.7
1 UGALDE ZUBIRI, A.; La acción exterior del nacionalismo vasco (1890-1939): historia, pensamiento y relaciones internacionales, Oñati, IVAP, 1996, p. 607.
2 Sobre las actividades de la Delegación vasca en Londres, cfr. IRUJO, M.; Inglaterra y los vascos, Buenos Aires, Editorial vasca Ekin, 1945. JIMÉNEZ DE ABERASTURI CORTA, J.C.; “Irujo en Londres (1939-1945)”, Vasconia, Donostia, 32 (2002), pág. 99-132.
3 IMAZ MARTÍNEZ, Í.; “Rafael Picabea Leguía, 1867-1946. Breve aproximación biográfica”, Bidasoako Ikaskuntzen Aldizkaria, 25 (2007), pág. 107-152.
4 En el artículo de Jesús María de Leizaola: “La organización política de los vascos”, Euzko Deya, Buenos Aires, nº 25, 10 de enero de 1940.
5 Declaraciones de Leizaola, en Euzkadi, Bilbao, nº 159, 6 de diciembre de 1979, Pág. 14.
6 UGALDE ZUBIRI, A.; “La contribución del Gobierno Vasco a la acción de la República Española ante Naciones Unidas en 1945-46”, en: Tusell, Javier (ed.), La política exterior de España en el siglo XX, Madrid, Universidad Nacional de Educación a Distancia, 1997, pp. 327-337, cit, en p. 336.
7 DE PABLO CONTRERAS, S. y T. SANDOVAL; “Im Lande der Basken (1944). El País Vasco visto por el cine nazi”, Sancho el Sabio, Vitoria, 29 (2009), pp. 157-197, cit. en p. 167.

Euskonews

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (I/III)
Oscar ALVAREZ GILA, CBS-UNR Reno
Eneko SANZ GOIKOETXEA, Universidad del País Vasco

El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (II/III)
El exilio institucional: El Gobierno autonómico vasco y sus delegaciones en el exterior (1937-1965) (III/III)
Hace ya varias décadas que el exilio ha sido aceptado en la historiografía como una de las más importantes consecuencias de la Guerra Civil de 1936-1939.1 Tras el paréntesis obligado de cuarenta años debido a la persistencia del régimen político dictatorial que gobernó España a causa de su victoria en la contienda, la vuelta de la democracia tras la muerte de Francisco Franco trajo consigo igualmente la recuperación de aquellos aspectos de la memoria histórica del pasado reciente que habían sido ocultados o interpretados únicamente desde la ortodoxia ideológica del régimen vencedor en la guerra. El fin de la dictadura franquista supuso también, en algunos casos la desaparición voluntaria, y en otros casos el retorno de todas aquellas instituciones del estado republicano español que, tras ser expulsadas por la derrota, se habían mantenido en el exilio otorgando una “ficción de continuidad” a lo que ya desde épocas muy tempranas se definió como “depósito de la legitimidad democrática” republicana, frente a un régimen político basado en la carencia de libertades políticas, la represión de todo conato de oposición, surgido precisamente de una rebelión militar contra sus propias autoridades civiles. Fundamentalmente fueron cuatro los órganos del entramado gubernamental republicano que pervivieron en esta situación tras el final de la guerra: el parlamento, el poder ejecutivo central (presidencia, presidencia de gobierno y consejo de ministros), y los ejecutivos autonómicos catalán y vasco. Existió, por lo tanto, un exilio institucional, que no sólo se superpuso, sino que en gran medida estuvo fuertemente ligado en su origen y desarrollo a las vicisitudes individuales y grupales del exilio personal. El caso del Gobierno Vasco, y su entramado institucional exterior, fue buen ejemplo de ello.
Autogobierno en tiempos de cólera: el nacimiento del Gobierno Vasco
El 7 de octubre de 1936 la Gaceta de Madrid, boletín oficial del gobierno republicano, publicaba en su número 281 el texto del nuevo Estatuto Vasco, aprobado pocos días antes en las Cortes Generales. En la disposición transitoria primera de su articulado se establecía que “en tanto duren las circunstancias anormales producidas por la guerra civil, regirá el país, con todas las facultades establecidas por el presente Estatuto, un Gobierno provisional”, que sería elegido por los concejales de los ayuntamientos vascos que estuvieran en disposición de otorgar libremente su voto por no hallarse bajo el dominio de los militares rebeldes. El mismo día resultó elegido para el cargo de primer lehendakari el nacionalista José Antonio de Aguirre y Lecube, que se puso al frente de un gobierno de concentración en el que se hallaban presentes todas las fuerzas leales a la República, casi todas ellas del ámbito de la izquerda. El contexto en el que nacía el Gobierno Vasco era, simplemente, terrible. Tras los fallidos intentos por establecer la autonomía vasca desde el advenimiento de la II República, la guerra se había iniciado sin concretar las expectativas de avanzar en el proceso autonómico generadas con la vuelta al poder de las izquierdas. De hecho, la sorprendente rapidez con la que las cortes republicanas aprobaron el nuevo texto estatutario, una vez estallada la guerra, tenía más que ver con la intención de asegurarse la confianza de las fuerzas nacionalistas vascas y su implicación en el bando republicano, antes que cualquier otra consideración. Pero para entonces, el territorio asignado en el Estatuto al nuevo Gobierno Vasco era más un desideratum que una realidad, ya que sólo pudo ejercer sus competencias en un ámbito muy disminuido, reducido prácticamente a la provincia de Vizcaya con algunos pequeños territorios en la zona norte de Álava o en la frontera de Guipúzcoa.
“Las circunstancias anormales” a la que hacía referencia la ley estatutaria no llegarían a desaparecer. En junio de 1937, el Gobierno Vasco iniciaba, a través del puerto de Santander, un viaje al exilio que lo llegaría por París, Barcelona, París nuevamente, Nueva York y, desde 1947, definitivamente de vuelta en París. En total, este ejecutivo habría vivido, hasta su extinción formal en 1980, siete meses de gobierno efectivo en el propio País Vasco, y cuarenta y un años de resistencia en un exilio que tuvo como escenario tres países y dos continentes. La premura en la constitución y las dificultades añadidas para ello por las condiciones bélicas, sin embargo, no serían óbice para que el recién constituido Gobierno comenzaría a desarrollar, ya desde fecha muy temprana, la organización de un aparato de representación exterior —concretado bajo el nombre de “Delegaciones”—, que serían un elemento capital en la continuidad del propio gobierno, en su sostenimiento material en el exilio, y en la labor de interlocución política y difusión propagandística que fue la base de su actividad durante buena parte de los años del exilio. Gobierno y delegaciones vascas serían, de este modo, las dos caras complementarias del mantenimiento del entramado institucional del autogobierno vasco durante los años del exilio.
Los primeros esbozos de una “política exterior” del Gobierno vasco se produjeron durante los meses en los que su sede se mantuvo en la ciudad de Bilbao, prácticamente sitiada por el ejército franquista. La “ayuda humanitaria” a las víctimas inocentes de la guerra, que aunque no existía por aquel entonces como concepto universalmente admitido en el derecho internacional, sí que era una realidad, fue uno de los principales ámbitos en los que se centró dicha política: en especial, el establecimiento de colonias infantiles de refugiados en Francia, Inglaterra, Bélgica y la Unión Soviética2; o los problemas que el bloqueo del puerto de Bilbao por parte de la poderosa flota franquista generaban a la evacuación y ayuda humanitaria a la población vizcaína que fueron, por ejemplo, objeto de debate en varias ocasiones en la Cámara de los Comunes del Reino Unido.3 Pero fue, sin duda, el eco internacional que tuvo el bombardeo de Guernica el que permitió al Gobierno Vasco plantearse una campaña de difusión internacional a una escala que hasta entonces no habría pensado posible, tomando como base el horror que los principales medios de comunicación mostraron ante el ataque aéreo masivo e indiscriminado contra una población civil indefensa.4
Fue también este momento cuando se crearían las primeras Delegaciones, abiertas en dos frentes. Por un lado, el Gobierno Vasco nombró representantes en otras ciudades españolas, primero en Madrid5, y posteriormente en Valencia y Barcelona, en todos los casos, teniendo como uno de sus objetivos servir de enlace con el gobierno central republicano, a lo que se unían otras tareas como la propaganda o la atención a la población vasca allí residente.6 Estas delegaciones, que no durarían más allá de la derrota republicana, tuvieron sin embargo la importancia de marcar el modelo organizativo de las que se abrirían posteriormente en otros países. Como señala Ugalde Zubiri, “la fórmula más corriente [de su composición] fue: 1) Un delegado, máximo responsable político y encargado de los contactos de mayor envergadura político-diplomática; 2) Un secretario general, coordinador de la Delegación y secundando la labor del delegado; y 3) Otros miembros o vocales, como un abogado, un periodista y un tesorero”7. La delegación de Barcelona8 acabaría adquiriendo una mayor importancia que las otras dos, desde el momento en el que se instalaría allí la presidencia de la República y, desde septiembre de 1937 —tras unos breves meses de residencia en París— el propio Gobierno vasco, expulsado ya de la ciudad de Bilbao. La llamada Delegación de Euzkadi en Cataluña llegaría así a ejercer una variada actuación, especialmente en lo referido a la organización de los contingentes de refugiados vascos que se habían trasladado a territorio leal republicano para seguir participando en la lucha contra el bando nacional:
(...) se creó una milicia vasca, la cual tenia su sede en la población de Pins del Vallès (Barcelona); se buscó una solución para que los niños pudieran seguir estudiando en la retaguardia, inaugurándose la primera Ikastola de Cataluña en la plaza del Pi, en el local de la “Biblioteca Apel-les Mestres”; se organizó un servicio médico, teniendo como personaje de relieve al doctor Sánchez Llistirellas, fallecido en 1937; se documentó a todos los refugiados con un carnet que los acreditaba como vascos, y cuyos impresos eran repartidos por los Mossos de Esquadra; se buscó trabajo a hombres y mujeres a pesar de las dificultades; se estableció, en buena parte a través de los mismos refugiados, un nexo entre las dos zonas, tanto a través del correo, como de servicios de transporte, que pasaban por Francia para llegar finalmente a Bilbao; se creó un periódico independiente, Euzkadi en Catalunya, el cual se convirtió en el semanario de los vascos situados en tierras catalanas —y de otros frentes, como por ejemplo el de Madrid—; se creó una emisora de radio...9
1 Cfr. entre otros; RUBIO, J.; La emigración de la guerra civil de 1936-1939, Madrid, San Martín, 1977. SORIANO, A.; Éxodos. Historia orial del exilio republicano en Francia, Barcelona Crítica-Grijalbo, 1989. DREYFUS-ARMAND, G.; El exilio de los republicanos españoles en Francia. De la Guerra Civil a la muerte de Franco, Barcelona, Crítica, 2000. ALTED, A. y L. DOMERGUE; El exilio republicano español en Toulouse, 1939-1999, Madrid, UNED-Presses Universitaires du Mirail, 2003. ROMERO SAMPER, M.; La oposición durante el franquismo. El exilio republicano, Madrid, Ediciones Encuentro, 2005.
2 ARRIEN, G.: La generación del exilio. Génesis de las escuelas vascas y las colonias escolares (1932-1940), Bilbao, Onura, 1983. ALONSO CARBALLÉS, J. J.: 1937. Los niños vascos evacuados a Francia y Bélgica. Historia y memoria de un éxodo infantil, 1936-1940, Bilbao, Asociación de Niños Evacuados del 37, 1998.
3 “Lehendakaritza. Atlee’ren urrutidatzia”, Eguna, Bilbao, nº 91, 17 Jorrailla (Abril) 1937.
4 Con la esperanza de que sirviera para modificar la pol?tica de neutralidad de las potencias democráticas. Cfr. UGALDE ZUBIRI, A.; “La actuación internacional del primer Gobierno Vasco durante la Guerra Civil (1936-1939)”; Sancho el Sabio, Vitoria-Gasteiz, 6 (1996), pág. 187-210 , cit. en p. 190.
5 SAN SEBASTIÁN, K.; Crónicas de postguerra, 1937-1951, Bilbao, Idatz-Ekintza, 1982, p. 44.
6 ARCHIVO DEL NACIONALISMO VASCO, Artea (Vizcaya), Sección “Archivo del Gobierno de Euzkadi”, 01.01 Departamento de Comercio y Abastecimiento, Correspondencia / 1937 -- 1938 / GE-0475-01.
7 UGALDE ZUBIRI, A.; “La actuación internacional...”, 1996, p. 194.
8 Sobre esta delegación, destaca el trabajo monográfico de ESCUDER SOLER, X. e I. GOIOGANA MENDIGUREN; “Historia de la Euskal Etxea de Barcelona”, Euskaldunak Munduan - Vascos en el Mundo, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 2003, vol. 5, pp. 47-268.
9 BOU, J. y F. X. MEDINA; “¡Cada día, catalanes, acordaos de Euzkadi!. La Semana Pro-Euzkadi (Barcelona, junio de 1937)”, Sancho el Sabio, 13 (2000), pp. 137-150, cit. en p. 139.

Euskalduna

Manuel de Irujo Ollo (Lizarra, 1891-Iruñea, 1981). In memoriam
"Aquí estoy porque he venido"
Arantzazu Amezaga Iribarren
ARBASOAK HALA, HORRELA OINORDEKOAK
Tales fueron sus antepasados, así serán sus descendientes.
Proverbio vasco.

Hace veinte años que partió a la eternidad, Manuel Irujo Ollo, el hombre de la palabra certera y abundante, buena y civilizada, el hombre de la larga vida jalonada de hechos honrosos. Hace veinte años y parece que fue ayer cuando la marcha de San Andrés que sonaba alegre bajo la bóveda azul del cielo de Estella, le acompañó en su retorno a la tierra de la que brotó.
No son muchas las cosas que han cambiado en Euskal Herria desde su partida; seguimos combatiendo por la idea que nos dejó en la mente y en el corazón y continuamos trabajando la tarea que nos encomendó. Y como legó en testamento sus cinco libros y su más de mil artículos y sus infinitas cartas, parece que está mucho más vivo que los que hablan hoy pero sin su ciencia y su coraje, sin su profundo humanismo y sin su tremenda fe.
Era un hombre nacido en un hogar confortable y amoroso, en su Lizarra natal, un 25 de setiembre de 1891, en vísperas de la festividad de San Miguel, lo cual marcó su profunda religiosidad, y de la Gamazada, un movimiento pacifista y popular en defensa de la foralidad económica de Navarra frente a la intrusión del poder central. Su padre Daniel Irujo Urra (1862-1911) se aprestaba como abogado a defender la causa de Sabino Arana Goiri (1866-1903), la cual ganó por dos veces. Era un excelente abogado y un profesor muy estimado, el único laico por un tiempo, de la Universidad de Deusto y sobrino de Estanislao Aranzadi Izkue (1841-1918), uno de los más preclaros Euskalerriakos, la organización pre-nacionalista que nace en la derrotada Navarra posterior a la segunda guerra carlista(1872-1876): y contó entre sus militantes a Arturo Campion (1854-1937), a Juan Iturralde y Suit (1840-1904), por sólo citar a algunos de los muchos notables que militaron en sus filas. Era, ciertamente, un grupo de élite cultural pero en todos ellos cabía la devoción por las cosas del pueblo y su lengua natal. Ellos dan una impronta al Euskara y una revisión a la historia de Euskal Herria que el propio Sabino Arana Goiri, con un tinte más político, acabará de retocar y forjar.
Su madre, Aniana Ollo Elordi (1866-1960) era hija única y descendía de gente liberal que conoció su propio exilio. Su abuela Carolina nació en Filipinas. De allí trajeron a Estella un toque exótico decidiendo plantar palmeras en la huerta de la casa solariega de los Urra, el único apellido firmemente radicado en la tierra de Estella desde antiguo, y todos ellos, funcionarios de la administración local.
Ese deseo de servir al pueblo y al mismo tiempo de fundirse con él, son los motores que impulsarán la propia vida de Manuel Irujo. Sus antepasados le otorgaron riqueza, renombre, y un objetivo político y nacional. El se dedicó durante toda su larga vida a darle forma al proyecto. Y lo hizo muy bien aunque le costó tanto dolor y sacrificio. Tanto sudor y tantas lágrimas.
Porqué es verdad que fue Diputado de Navarra, el más joven y polémico, y Diputado a Cortes por Guipúzcoa, el más reconocido, y que durante la guerra civil desempeñó cargos de Ministro en el gobierno de la República.Pero en todos esos cometidos políticos vació los contenidos de los criterios humanistas de su educación religiosa y de su formación vasca: " Soy cristiano, vasco y demócrata" solía repetir en frase muy sencilla. Aplicar este criterio en los debates políticos, en los fragores de la guerra y en la densidad de su exilio, fue difícil y espinoso, y las más de las veces, le costó severas humillaciones. Pero él las afrontaba con la firmeza de su fe y el aliento de su esperanza. Y no hay que olvidar que añadía el poder de su risa. Desarmaba a los contrarios y levantaba la moral de los suyos.
Sin renunciar a su condición de navarro que para él era esencial, integró su personalidad en la idea de una Euskal Herria que al calor de la historia del Reino de Navarra, incluía La Rioja..."Vasconitik Naparrara, Naparratik Euskadira".
Para Manuel Irujo la Libertad era el bien supremo del hombre. Un hombre libre es digno puede decidir su destino. Ni los caballos del apocalipsis cuyos cascos de acero trataban de derrumbar las conquistas de la revolución francesa, ni las botas militares que intentaron imponer su orden a la sociedad civil, ni la iglesia y sus jerarquías sometidas, podían cambiar su profunda lealtad hacia la condición humana. El hombre ha nacido libre y debe vivir y hasta morir libre. Es su mayor bien, repetía, y recordaba en su libro " Instituciones Jurídicas Vascas" (Buenos Aires, EKIN, 1946), los derechos y deberes que se le deben al hombre por su condición de tal..Encontró con su sabiduría de hombre ilustrado, la rica y fértil veta que hizo de las viejas leyes vascas, un modelo superior en justicia y equidad, a los propios postulados de la Declaración del Hombre y del Ciudadano que Francia despachó al mundo en 1789 y los de la Constitución de los Estados Unidos, promulgada en 1776, la primera república del mundo moderno, que exigía el derecho a la libertad y a la felicidad para sus ciudadanos.
Aunque era hombre de estudios humanísticos (Licenciado en Letras y Derecho) no desdeñó ninguno de los inventos tecnológicos que se van sucediendo con rapidez. La máquina de escribir que aprendió a usar en su despacho de Estella, en el inicio de su activa vida profesional, aligeró el trabajo de sus artículos que entregaba limpiamente a las revistas y periódicos vascos y no vascos, de las que fue colaborador incansable; y así mismo el teléfono, que como la electricidad se instalaron en su casa-despacho de Estella en primera instancia, fue usado primero con la urgencia de los negocios tanto administrativos como políticos que le ocuparon la primera parte de su vida, y después, con la brevedad que le recortaba su estrecha economía ya que todos sus bienes le fueron incautados y gravaron sobre él descomunales multas. Los militares insurgentes al régimen constitucional, osaban castigar al hombre que defendió con su palabra 7 su acción pacífica lo que ellos machacaban con sus botas y pistolas.
Fue un diputado de Navarra progresista y eficiente. A su acción, como logro inmediato, se debe que el Hospital de Navarra, de la Cruz Roja, pasara a ser de la Diputación, es decir, de todos los navarros. Impulsó las obras públicas , y la recuperación de los viejos monumentos en ruinas de Navarra, como el monasterio de Iranzu. Callado aunque activo en los siete años que duró la dictadura del general Primo de Rivera, dimite de su condición de diputado cuando los cambios políticos establecen la democracia y comienza la andadura de la 2daRepública, en la cual su trabajo en relación a la reorganización y puesta en marcha de su partido político, el Partido Nacionalista Vasco, fue de primer orden, así como el trabajo para lograr el Estatuto Vasco cuya primera convocatoria se realiza en su Lizarra natal.
A ambas acciones decididas se une en 1933 su elección como Diputado a Cortes por Guipúzcoa, donde también se va a destacar por su labor incesante, por sus artículos periodísticos donde con un sentido casi anglosajón de la vida política, mantiene al público atento a los detalles de la batalla parlamentaria. Reelegido en 1933, continúa en la misma línea de trabajo transparente y actuación permanente.
Así, en esta responsabilidad, le alcanza el 18 de julio de 1936, en Tolosa, actuando con rapidez en defensa del orden constitucional de la República amenazado de muerte por los militares insurgentes de Marruecos y Navarra. Todas sus acciones en Guipúzcoa en los meses de julio, agosto y setiembre, son los de un hombre decidido a luchar por "humanizar la guerra", evitando las matanzas que, como resultado primero de la insurrección de las fuerzas del orden público, dejaba libre espacio a los desórdenes callejeros y a las venganzas seculares. Hombre civil y arropado por todo el grupo parlamentario de su partido y dos de sus hermanos, Andrés y Pello, realiza gestiones como la rendición del Cuartel Loyola, sin una víctima ni un solo tiro, desviando la dirección amenazadora de los cañones a la ciudad de Donostia, y obteniendo para los fieles a la República, un arsenal, del cual carecían. Aunque se realizaron desmanes, verdad es que Irujo hizo cuanto estuvo de su mano por evitarlos y en eso, llevaba ventaja contra quienes le atacaban no sólo con la palabra sino con la acción combinada de cañones y ejército profesional. Los que junto al Te Deum de Gracias, organizaban los fusilamientos de los rebeldes al alzamiento.
"Fui el precio del Estatuto" solía decir repetidamente cuando solicitado por el gobierno de la República, se decidió su nombramiento como hombre católico, vasco y liberal, para rebajar la condición de roja de la República, de ministro. En realidad, el canje fue (a él, que lego habría de ser llamado el Ministro de los Canjes), Irujo como Ministro y a Euskadi, su Estatuto.
Siendo Ministro de Justicia en 1937, en aquella Barcelona convulsa, permitió la apertura de las cárceles a la revisión de la Cruz Roja Internacional. Aseguraba de tal modo el buen trato a los prisioneros, y al mismo tiempo, evitaba las matanzas. Sin ninguna reserva, y de sorpresa, Irujo se personaba en los frentes, hospitales, cementerios, en las llamadas cárceles del pueblo, tratando de evitar el asesinato indiscriminado. Y cuando en las sesiones del Consejo de Ministros se solicitaba penas de muerte, Irujo hacía revisar la causa una y otra vez, tratando de evitar la condena. Y así se ganó la amistad fervorosa no tan sólo del director de la Cruz Roja Internacional, el señor Junod, sino de los ministros británicos que tanto le ayudaron en el asunto de los Canjes que él llevo a cabo hasta el límite. Canjear significaba salvar vidas, y en eso, como en el dadivoso reparto de los carnets del Gobierno de Euzkadi a cuantos lo solicitaron, Irujo se convirtió en el ministro salvador. Aunque fueron muchos los que debiéndole la vida, le detractaron después. Y aún más fueron los que recibiendo su pase y escapando a "territorio nacional", continuaron el la abyecta calumnia en la que se le envolvió durante los años amargos del franquismo.
Dos veces dimitió como ministro y dos veces hubo de continuar porque ambas le ofrecieron la total libertad en su actuación en el asunto de los canjes. Pero finalmente, en 1939, del brazo del presidente de Cataluña, Lluys Companys y de su Lehendakari José Antonio Agirre, hubo de atravesar la frontera de Le Perthur y comenzó entonces el largo camino de su exilio que habría de durar cuarenta años. Instalado en Londres, por hospitalidad de los cónsules británicos que tanto le admiraban y respetaban por su labor humanística y pacificadora, Irujo vive la segunda guerra mundial con el horror que vivió la propia guerra civil española.
Irujo fue el primero y todavía es el único, en escribir una Constitución para el pueblo vasco, aunque habría de decir en 1977 que la única Constitución que existía para él era la de "Euskadi askatuta". Lo hizo en Londres, en peno blitz, con las negras cortinas opacando la ventana de su despacho de la Delegación Vasca de Londres, y con el corazón sumergido en el sueño que se denominó el Consejo Nacional Vasco. El no podía resignarse a la pérdida de la Libertad y la Democracia, causas ambas que se debatían en aquella guerra inclemente, pero tampoco a la pérdida de la identidad vasca.
Vivió alejado de su familia a la que era tan afecto, porque todos ellos conocieron la pena de la cárcel y la expatriación.Viudo joven, padre de una niña y abuelo de cinco nietos, repartía sus afectos más intimos entre Inglaterra, Francia, Venezuela, y Argentina- Su vieja madre Aniana, hubo de morir en tierra argentina, suspirando por su casa de Estella. Pero Manuel Irujo, optimista, trataba de espantar la lejanía que imponían los kilómetros de tierra, mar y aire con la redacción constante y puntual de sus cartas, aunque solamente en el día tristísimo de su propia muerte, pudo la familia moverse desde los lejanos lugares para llevarlo a hombros a la última de sus moradas de hombre caminante. Convirtió su exilio, y eso también lo hicieron sus hermanos, en una actividad constante por mantener los ideales vascos y los cinco viajes que realizó al continente americano en su condición de representante del Gobierno Vasco en Exilio, lograron insuflar ánimos decaídos, restablecer voluntades flaqueantes, y sobre todo, animar a la nueva generación que se levantaba más allá de las fronteras del país, a la vocación vasca de retorno. Pero también en su despacho de París, abrió los brazos a todos los que de la Euskadi interior buscaban en él, por saberlo tan receptivo, apoyo y consideración. Porque fuese cual fuese la causa que se defendía, Irujo estaba atento a la misma. Y fuese quien fuese el que a él acudía, era atendido con complacencia.
Nadie le puede negar generosidad, apertura y tolerancia.
Pero también le llegó el tiempo en que el exilio acabó y aunque era un hombre anciano, decidió regresar a sus labores que durante cuarenta años los militares interrumpieron.
La noche del 23 de marzo de 1977, en el hotel Eskualduna de Donibane Lehitzun, en la víspera misma de romper su exilio de 40 años, tocó en el viejo piano del vestíbulo del hotel el zortziko de Iparragirre "Ara Nun Dira". Era en cierta manera la clave emocional de su ánimo en los cuarenta años de su expatriación, pero también la callada queja de su anciano corazón que se había vuelto afecto a marco de París y de sus gentes y cosas que allí dejaba de modo definitivo.
Quienes vivieron la tarde en la plana de Noain de regreso del gran anciano en la frágil avioneta de la que bajó airoso, pueden recordar el inmenso silencio de la inmensa multitud allí reunida. El cielo azul de Navarra nos cobijaba a todos bajo su manto, y el perfume ácido del romero y la manzanilla, el aroma de Navarra, parecía detenido sobre todas las frentes. Entonces, Irujo abrió aquellos largos brazos y la multitud entera fue una sola voz Gora Euskadi Askatuta. La inmensa ikurriña, recién legalizada que ondeaba en el puntiagudo morro de la avioneta, parecía acceder complacida a aquella simbiosis de pueblo y lider.
Y siguió trabajando por Euskadi como lo venía haciendo desde su infancia...como le habían enseñado las generaciones de Irujo que fueron alcaldes y diputados, y de los Urras funcionarios de Estella, y de los Ollos procuradores de salud pública y de los Elordis funcionarios de la administración central en Filipinas. Fue Senador y Parlamentario por Navarra y Presidente de los Senadores Vascos. Asistió a todos los actos de su partido, a todas las comisiones de las Cortes, y finalmente, sucumbió a su edad y enfermedad. Y un primero de enero de 1981, a la madrugada, en el Hospital de Navarra que él logró devolver a la administración Navarra, entregó su alma, grande y limpia, a su Creador.
La cámara ardiente se preparó en su domicilio de Estella, en la vieja casa que fuera suya y de la familia, y en la mitad de la enorme habitación que en días pasados sirviera para el baile y la música. Y de todos los rincones del mundo vasco, y de más allá de sus fronteras, una multitud vino a acompañarlo a su última morada. Rezos y lágrimas y flores colmaron la iglesia, las calles y el cementerio de Lizarra.
Allí quedó, hace veinte años, entre los suyos, polvo y polvo, pero también luz de estrellas. Porque quien le conoció creció gracias a su aliento, y quien le lee hoy, sigue creciendo en su fe y en su esperanza. Pareciera que en la simple losa de piedra que registra su nombre, están también clara y fulminantes su palabras "...os aseguro que no cejaremos hasta que no llegue el momento en que podamos decir que en Navarra como en Bizkaia, como en Guipúzcoa, como en Álava, que Euskadi es la Patria de los Vascos...Empezamos aquí a proclamar nuestro derecho y nuestro sentir".
BIOBIBLIOGRAFÍA (SÍNTESIS del libro biográfico: Amezaga Iribarren, Arantzazu. Manuel Irujo. Un hombre Vasco. Bilbo, Fundación Sabino Arana. Kultur Elkargoa, 1999. Prólogo Iñaki Anasagasti. 477p. Ilus.)
1890 Matrimonio de Daniel Irujo y Aniana Ollo. Lizarra, setiembre 10
1891 Nace en Lizarra Manuel de Irujo Ollo. Lizarra, setiembre. 25
1893-94 Gamazada; Discurso de Larrazabal de Sabino Arana Goiri
1896 Juicio a Sabino Arana Goiri. Abogado defensor: Daniel de Irujo
1902 Sabino Arana Goiri en cárcel. Da, Defensa de Daniel Irujo
1903 Muere Sabino Arana
Inauguración de la Casa Irujo Ollo-Lizarra
1907 M.I. Bachiller en Orduña
1908 M.I estudia Euskara con Resurrección Mª de Azkue
Socio de Juventud Vasca de Bilbao. Y Centro Vasco
1910 M.I. Licenciado en Letras en Salamanca
1911 Muere Daniel Irujo. Lizarra, febrero. 11
1912 M.I. Licenciado en Derecho
1914-18 1ª Guerra Mundial
1916 M.I. se casa con Aurelia Pozueta. Lizarra, octubre 27
1917 Funda junto a Manuel Aranzadi y otros " San Miguel de la Encomienda"
Nace su única hija: Mirentxu. Lizarra, agosto 31
1918 Muere Aurelia Pozueta. Lizarra, octubre 27
Congreso de Estudios Vascos, Oñate. 1º
Muere Estanislao Aranzadi Izkue
1919 M.I. Diputado Foral. Impugnación. Primeros artículos*
1920 Escisión EAJ/PNV. M.I. en Comunión
Congreso de Estudios Vascos, II. Eusko Ikaskuntza. Iruña. Julio 20
Ponencia de M.I.
1921 M.I. inscrito en Colegio de Abogados Iruña, Donosti, Madrid
1922 Guerra África. M.I se niega a firmar doc. Apoyando acciones guerra
1923 M.I. Diputado de Navarra
1923-30 Dictadura de Miguel Primo de Rivera
1930 Congreso de Estudios Vascos, IV. Redacción Proyecto Estatuto
Reunificación EAJ/PNV
1931 2da. República Española. M.I. renuncia a puesto de Diputado
1931-33 Primeras publicaciones y mítines de M.I:
Navarra libre dentro de Euzkadi. Elizondo
Navarra ante el Estatuto Vasco. Tafalla
La misión del nacionalismo. Donosti
1933 Asamblea EAJ/PNV. M. I. CoRedactor de Ponencia Organización
Viaje triangular a Galicia y Cataluña
M.I. Diputado a Cortes por Guipúzcoa
1936-39 España-Euskadi-Guerra Civil
Julio-agosto: M.I. consigue rendición Cuartel Loyola
No aprueba carta "Non Licet" de Gomá
Apresada su familia. Madre, hija, hermanos
Confiscación de bienes. Multas cuantiosas
M.I. Ministro sin cartera 2da República. Esp. Madrid, setiembre, 25
Estatuto Vasco. Gernika, octubre, 6
1937 M.I. Ministro de Justicia 2da República Esp. Mayo, 17- Dimite diciembre, 10
M.I. Ministro sin cartera Diciembre, 10- Dimite en agosto, 18-1938
1939 M.I. en Londres. Funda Eusko etxea
1939-45 2da Guerra Mundial
Familia Irujo, canjeada, parte a Santo Domingo, Venezuela y Argentina
1941 Consejo Nacional Vasco. Termina en enero, 28 de 1942
1945 M.I. Min. De Com, Ind y Nav de la 2da Rep. En Exilio
1945-46 Libros:
Comunidad Ibérica de Naciones
Inglaterra y Los Vascos
Instituciones Jurídicas Vascas
(Buenos Aires, Editorial Ekin, 1945, 46)
1948 Delegación Vasca a Praga
M.I. dimite como Min. De 2da Rep. Española en Exilio
1949 Nace su primera nieta: Mirentxiki (tendrá cuatro nietos más)
Comienza sus viajes a las Colonias Vascas de América (6 en total)
M.I. asesor jurídico del Gobierno Vasco en exilio. París
1960 Muere su madre Aniana en Buenos Aires; su sobrina Agurne en Caracas
1974 M.I. Amigo de Europa
1975 M.I. socio de Honor de Centros Vascos de Venezuela y Argentina
1976 Libro:
Un vasco en el Ministerio de Justicia, 2vols. (Buenos Aires, Ekin)
1977 Marzo 24. Regreso a Euskadi por Noain
Senador de Navarra
Presidente de la Asamblea de Parlamentarios Vascos
1979 Diputado Foral de Navarra
1981 Enero 1º, muere en el Hospital de Navarra
1981 Se publica "Escritos en Alderdi, 1949-1960. Prólogo de Carlos Garaikoetxea. Bilbao, EAJ/PNV
1981 2 vols.
* A lo largo de su vida política Manuel Irujo además de los libros reseñados, escribió unos mil artículos en diferentes revistas: Alderdi (cuya recopilación se publica en 1981 y está citada), Askatasuna; Boletín del Instituto de Estudios Vascos, Buenos Aires; Cuadernos para el Diálogo; El Día, San Sebastián; Deia, Bilbao; Diario de Navarra, Pamplona; Elgar, París; Eman, Caracas; España Republicana; Eusko Alderdi, Caracas; Eusko Deya, Buenos Aires; Eusko Deya, México; Eusko Deya, París; Eusko Gaztedi, Caracas; Eusko Yakintza, Euzkadi, Bilbao; Euzkadi, Caracas; Fortnightly, London; Gernika; Gudari, Caracas; El Heraldo, Madrid; Hoja especial Centro Vasco, Caracas; Ibérica por la Libertad, New York; Jakintza, Baiona; Laurak Bat, Buenos Aires; OPE-EPI: Boletín informativo del Gobierno Vasco, París. Science and freedom Bulletin, London; Time, London; El Universal, Caracas, Últimas Noticias, Caracas; La Voz de Navarra, Pamplona.
A esta larga lista de colaboraciones en publicaciones periódicas, habría que añadir la de sus intervenciones parlamentarias que fueron muy numerosas y a no olvidar en momentos clave de la política tanto nacional como española. 1923, 1933-1939, y finalmente en su regreso, 1977-1980. Y también la de sus cartas que fueron muy importantes pues se expresaba en ellas con total libertad y exponía consideraciones políticas muy interesantes porque en su exilio coincide con la creación de la Comunidad Europea y de la participación, en su persona, de la misma.
Euskonews & Media 117.zbk (2001 / 3-30 - 4-6)

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Euskalduna

Oscar Alvarez Gila

Portugalete, Euskal Herria.

Bibliografía: Vascos de la diáspora (Europa, América, Asia, África, Oceanía). 2000

Desde el año 1998, varios equipos de investigadores de la sección de Historia-Geografía de Eusko Ikaskuntza realiza un vaciado bibliográfico sobre la Historia de Vasconia o Euskal Herria, desde la prehistoria hasta la actualidad. Uno de los equipos está específicamente dedicado a recopilar todo lo referido a los vascos en el exterior. En este trabajo se ofrece un avance de la bibliografía recopilada, publicada en el año 2000.

El año 2000 la sección de Historia-Geografía de Eusko Ikaskuntza dio inicio a un proyecto de recopilación general de la historiografía sobre Euskal Herria, entendida ésta como el conjunto de los territorios de la Comunidad Autónoma Vasca, Navarra e Iparralde. Se trataba de la ampliación a un abanico cronológico más amplio de la recopilación bibliográfica sobre historia contemporánea (siglos XIX y XX) que se venía publicando la revista de la sección, Vasconia, y anteriormente en Historia Contemporánea[1] . Desde entonces, han aparecido ya publicadas las recopilaciones correspondientes a 1998[2] y 1999 [3] .

Una interesante novedad que tenía este trabajo colectivo de recopilación bibliográfica, estructurado en torno a equipos de trabajo especializados en las diferentes áreas cronológicas e la historia vasca, es que dedicaba también una atención particular a la proyección vasca en el exterior, es decir, a la emigración, presencia, actividad y organización de los vascos fuera de las fronteras tradicionales de Euskal Herria. Los aportes referidos a este apartado fueron elaborados por un equipo, coordinado por Óscar Álvarez Gila, incluidos en las dos recopilaciones ya publicadas [4] .

A pesar de que la iniciativa de recopilación bibliográfica de Eusko Ikaskuntza está en estos momentos momentáneamente paralizada por diversas razones, no obstante hemos seguido recopilando la historiografía sobre los vascos en el mundo de los años posteriores a 1999. En este trabajo presentamos los correspondientes al año 2000. El objetivo de esta presentación es triple:

1. Ser una herramienta de utilidad para los investigadores.

2. Como se verá en el texto, tenemos todavía referencias incompletas, que agradeceríamos nos fueran completadas por toda persona que tenga conocimiento de ellas.

3. Posiblemente haya todavía bastantes referencias bibliográficas que se han escapado de nuestro trabajo de localización. En este caso, agradecemos cualquier colaboración que se nos pueda prestar, tanto para este año 2000 como para los posteriores, a fin de hacer esta bibliografía lo más completa posible, y que sea de utilidad para los futuros investigadores.

I. Archivos, bibliotecas e historiografía

I.1. Archivos

I.2. Bibliotecas e historiografía

«A Center for Basque Studies in the Internet Era», Center for Basque Studies Newsletter. Reno (Nevada), 61 (spring 2000), pp. 1-3.

ARAMBURU, Enrique Jorge: «El Seminario de Estudios Vascos», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 16 (septiembre de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 17-25.

«Los vascos en la Argentina», Nueva Era, Tandil (Argentina), 8 julio 2000.

II. Obras generales

ÁLVAREZ CUARTERO, Izakun; Memorias de la Ilustración. Las Sociedades Económicas de Amigos del País en Cuba (1783-1832), Real Sociedad Bascongada de Amigos del Pais (Delegación en Corte), Madrid, 2000, 430 pp.

BÉNARD LANUSSE DE ARICHULUAGA, Magdalena: «Euskalherria. La tierra de los vascos», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 3-16.

BENAVIDES, José María; Luis María JIMÉNEZ DE ABERASTURI; Juan PARDO; En los grandes bancos de Terranova, Txertoa, San Sebastián, 2000, 156 pp.

BERAMENDI, Jorge Fernando: «Panorama de músicos vascos y vascoargentinos en la Argentina», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 934-937.

BINAYÁN CARMONA, Narciso y Ricardo C. AGUIRRE HITA; «Perucho de Aguirre y su esposa Isabel de Meneses Cornejo: un linaje troncal para Chile y Argentina», Revista del Estudios Históricos, Santiago de Chile, 42 (2000-2001), pp. 231-238.

BRANDÁRIZ, Gustavo A.: «Herencia vasca en la arquitectura argentina», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 913-916.

GANDÍA, Enrique de: «El pueblo vasco», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 17.

GUALDONI BASUALDO, Adrián: «Vascos en el arte argentino. Apuntes para una historia del aporte de artistas consagrados de origen vasco al desarrollo del arte plástico nacional», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 918-919.

LUZURIAGA CONTRERAS, Juan Carlos y Martha MARENALES ROSSI: «Vascos, presentes en todas las esferas de la actividad humana y social del Uruguay», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 46-49.

MARENALES, Martha y Juan Carlos LUZURIAGA: «Euskaldunak Uruguaien», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

SARGSYAN, Vahan: Baskeri tsagman areghtsvatse ev haykakan lernashkharhe : hay-baskyan arnch`ut`yunneri harts`e baskagitakan ev hayagitakan aghbyurnerum, Mijazgayin Lezvabanakan Akademia, Erevan (Armenia), 2000, 163 pp [5] .

SIEGRIST DE GENTILE, Nora L.: «El Bilbao de la diáspora. Repertorio de los pobladores establecidos en Buenos Aires: 1730-1860», Bidebarrieta. Revista de Humanidades y Ciencias Sociales de Bilbao, Bilbao, 7 (2000), pp. 259-284.

TOTORICAGÜENA, Gloria Pilar: «Basques around the World: Generic Immigrants or Diaspora», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

TOTORICAGÜENA, Gloria Pilar: «Vascos por el mundo, ¿inmigrantes genéricos o diásporas?», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 36-39.

Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000.

V. Edad moderna

V-1.- Obras generales

DU PASQUIER, Jean Therry: Les baleiniers basques, S.P.M., Paris, 2000, 452 pp.

EGAÑA GOYA, Miren; «Los puertos vascos del Golfo de Bizkaia. Reutilización de sus nombres en las pesquerías del Atlántico Norte, s. XVI y XVII», Oihenart. Cuadernos de lengua y literatura, Donostia-San Sebastián, 19 (2000), pp. 49-62.

GARMENDIA ARRUEBARRENA, José: «Testamentos de guipuzcoanos fallecidos en Indias», Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián, San Sebastián, 34 (2000), pp. 183-364.

MARTINICORENA DE VIZAKIS, Lucrecia J.: «Funcionarios de origen vasco en el Río de la Plara. Periodo Hispánico», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 147-156.

PRIOTTI, Jean-Philippe: «Réseaux sociaux, commerce international et pouvoir aux XVIe-XVIIe siècles: les Otalora, les Urquizu, les Iturbe et les Arespacochaga», Trace. Discursos, Prácticas y Configuraciones, México, 37 (2000), pp. 86-97.

PURROY TURRILLAS, Carmen: «La mujer navarra. Un caso excepcional en la emigración a América», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 1174-1185.

V-2.- Siglo XVI

BAÑAS LLANOS, María Belén: Las Islas de las Especias (Fuentes etnohistóricas sobre las Islas Molucas). S. XIV-XX, Universidad de Extremadura, Cáceres, 2000, 160 pp. [6]

BERNABEU ALBERT, S.: La aventura de lo imposible. Expediciones marítimas españolas, Madrid-Barcelona, Lunwerg editores. 2000, 237 pp. Incluye el capítulo «Rumbo a las Molucas: de Magallanes a Urdaneta».

BOLAÑOS, Álvaro Félix.: «Indígenas, fracasos y frontera cultural en Pascual de Andagoya (Nuevo Reino de Granada, siglo XVI)», en KOHUT, Karl y Sonia V. ROSE (eds.): La formación de la cultura virreinal. I: La etapa inicial, Frankfurt-Madrid, Vervuert-Iberoamericana, 2000, pp. 299-318.

DOUGLASS, William: «In Search of Juan de Oñate. Confessions of a Cryptoessentialist», Journal of Anthropological Research, Albuquerque (Nuevo México), LVI:2 (2000), pp. 137-162.

«Fundación de Buenos Aires», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 160-162.

INDART, Íñigo: Xabierko Frantzisko. Erresuma Zaharreko jesuita euskalduna — Francisco de Xabier, un jesuita euskaldun del Viejo Reyno, Viceconsejería de Política Lingüística del Gobierno Vasco—Dirección General de Política Lingüística del Gobierno de Navarra, Vitoria-Gasteiz, 2000, 108+108 pp.

KOHUT, Karl: «El padre Anchieta y los comienzos de la épica iberoamericana», en KOHUT, Karl y Sonia V. ROSE (eds.): La formación de la cultura virreinal. I: La etapa inicial, Madrid-Frankfurt, Vervuert-Iberocamericana, 2000, pp. 135-160.

LEFÈRE, R.: «Historia y ficción: la figura de Lope de Aguirre», en JOSET, J. y P. RAXHON (eds.): 1898-1998. Fines de siglos. Historia y literatura hispanoamericanas. Actes du Ier colloque international du centre de recherches et d’études sur l’Amérique ibérique organisé à l’Université de Liège les 10 et 11 decembre 1998, Xxxxxxx, Lieja, 2000, pp. XX-XX.

LEÓN GUERRERO, María Montserrat: «El gran logro descubridor del reinado de Felipe II: el hallazgo del tornaviaje de las Filipinas por el Pacífico hacia Nueva España», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 1030-1040. [7]

MATHES, W. Michael: «Murder, Mayhem and Discovery: The Mutiny of Fortun Ximenez», Main’s Haul. A Journal of Pacific Maritime History, 36:4 (2000), pp. 4-14.

TELLECHEA IDÍGORAS, José Ignacio: «Guipuzcoanos en la batalla naval de San Miguel (1582). El informe del Marqués de Santa Cruz, D. Álvaro de Bazan», Boletín de Estudios Históricos sobre San Sebastián, San Sebastián, 34 (2000), pp. 169-182.

ZULUETA, Julián de: «The Basque Whalers: The Source of their Success», Mariner’s Mirror, Xxxxx [Gran Bretaña], LXXXVI:3 (2000), pp. 261-271.

V-3. Siglo XVII

ACEVEDO, Edberto Óscar: «Dos descripciones del 1600 hispanoamericano (Pedro de León Portocarrero y Reginaldo de Lizárraga)», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 925-943.

BÉNASSY-BERLING, Marie-Cécile: «Actualidad del sorjuanismo», Colonial Latin American Historical Review, Oxfordshire (Reino Unido), IX:2 (2000), pp. 277-292.

DURÁN, Diony y Svend PLESCH: «Viaje, memoria y ficción: la Monja Alférez en América», en América Latina: cruce de culturas y sociedades. La dimensión histórica y la globalización futura (=Actas del II Congreso Europeo de Latinoamericanistas [Halle, 1998]), Halle (Alemania), Universidad de Halle, 2000, CD-rom.

ERAUSO, Catalina de; MUNÁRRIZ, José Luis (ed.): Historia de la Monja Alférez. Escrita por ella misma, Ed. Hiperión, Madrid, 2000, 116 pp.

FOURCARD, Marie: «L’expédition du commandant Beauchesne au XVII siècle», Alma. Amérique Latine, Biarritz, nº 0 (2000), pp. XX-XX.

GIL MASSA, Jesús Ángel; «Vivienda y prestigio social: los indianos y sus moradas en la Bergara barroca», Ondare. Cuadernos de Artes plásticas y monumentales, Donostia-San Sebastián, 19 (2000), pp. XX-XX.

GLANTZ, Margo: Sor Juana [Inés de la Cruz]: la comparación y la hipérbole, Conacyt-Sello Bermejo, México, 2000, XX pp.

IGARTUA, Francisco: «Amerika eta euskal etxeak», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

IGARTUA, Francisco: «América y la identidad vasca», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 42-43.

LAVALLÉ, Bernard: «Fray Martín de Murúa y los orígenes del discurso criollista en el Perú de comienzos del siglo XVII», en KOHUT, Karl y Sonia V. ROSE (eds.): La formación de la cultura virreinal. I: La etapa inicial, Madrid-Frankfurt, Vervuert-Iberoamericana, 2000, pp. 375-386.

PÉREZ DE TUDELA BUESO, J. (ed.): Obras clásicas para la historia de Iberoamérica. II, Mapfre, Madrid, 2000, cederrón. [8]

SALAZAR ANDREU, J.P. (coord.): Manuscritos e impresos del venerable señor don Juan de Palafox y Mendoza, Xxxxxxx, Madrid, 2000, 587 pp.

V-4. Siglo XVIII

AGUIRRE SALVADOR, Rodolfo: «El ascenso de los clérigos de Nueva España durante el gobierno del arzobispo José Lanciego y Eguilaz», Estudios de Historia Novohispana, México D.F., 22 (2000), pp. 77-110.

AMORES, Juan B.: Cuba en la época de Ezpeleta (1785-1790), Eunsa, Pamplona, 2000, 571 pp.

ARRETXEA, Larraitz y Mikel Lertxundi; «El patronazgo del General Francisco de Echeveste», Ondare. Cuadernos de Artes plásticas y monumentales, Donostia-San Sebastián, 19 (2000), pp. XX-XX.

ARRETXEA, Larraitz y Mikel LERTXUNDI; «Los retratos de los fundadores del Colegio de las Vizcaínas de México», Ondare. Cuadernos de Artes plásticas y monumentales, Donostia-San Sebastián, 19 (2000), pp. XX-XX.

AVALLE-ARCE, Juan Bautista: «De Cádiz a Alaska: un diario de navegantes, 1790-1792», Cuadernos dieciochistas, Xxxxxxx, 1 (2000), pp. XX-XX.

BEERMAN, Eric: San Saba, misión para los apaches: el plan Terreros para consolidar la frontera norte de Nueva España. Lección de ingreso como amigo de número leída el día 28 de febrero, Sociedad Bascongada de Amigos del País – Delegación en Corte, Madrid, 2000, XX pp.

CAULA, Elsa: «Parentesco, amistad y paisanaje: los vascos en el Río de la Plata», Sancho el Sabio, Vitoria-Gasteiz, 12 (2000), pp. 131-152.

DOMÍNGUEZ SOLER URQUIZA, Susana T.P. de: «Matheo Ramón de Alzaga y Sobrado. Un comerciante vasco en el siglo XVIII», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 157-159.

FORTÚN ABETE, S.: «D. Juan Francisco Navarro Tafalla: un indiano navarro en la orden de Santiago», en LÓPEZ-SALAZAR PÉREZ, J. (ed.): Las órdenes militares en la Península Ibérica, Xxxxx, Xxxxx, 2000, tomo II: «Edad Moderna», pp. XX-XX.

FRASCHINA, Alicia: «El espíritu de pobreza en el monasterio de las monjas capuchinas de Buenos Aires (1749-1810)», Archivo Ibero-Americano, Madrid, LX, 235 (2000), pp. 69-86. [9]

FRASCHINA, Alicia: «La dote canónica en el Buenos Aires tardo-colonial: monasterios Santa Catalina de Sena y Nuestra Señora del Pilar, 1745-1800», Colonial Latin American Historical Review, Alburquerque (New Mexico), IX-1 (2000), pp. XX-XX.[10]

GÁRATE OJANGUREN, Montserrat y J.L. BLANCO MOZOS: «Financiación de las compañías privilegiadas de comercio en la España del siglo XVIII», en TORRES SÁNCHEZ, Rafael (ed.): Capitalismo mercantil en la España del siglo XVIII, Xxxxxx, Xxxxxxx, 2000, pp. XX-XX.

GARCÍA PÉREZ, Rafael: Reforma y resistencia. Manuel de Flon y la intendencia de Puebla, Ed. Porrúa, México, 2000, XX pp.

GARRITZ, Amaya: «“Colegio de las Vizcaínas” en México», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

GARRITZ, Amaya: «“Colegio de las Vizcaínas” en México», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 30-31.

GONZÁLEZ-RIPOLL NAVARRO, María Dolores: Bajo pólvora y estrellas. Churruca y otros marinos vascos de la Ilustración. Bolbora eta Izarpean. Txurruka eta Ilustrazioko beste itsasgizon euskaldun batzuk. Exposición. Donostia 2000-2001, Xxxxxx, San Sebastián, 2000, 161 pp.

MARTÍNEZ DEL CERRO GONZÁLEZ, Victoria E.: «”Trabajar en red”. La colonia de navarros y vascos en la economía gaditana de la segunda mitad del siglo XVIII», en TORRES SÁNCHEZ, Rafael (ed.): Capitalismo mercantil en la España del siglo XVIII, Xxxxxx, Xxxxxxx, 2000, pp. XX-XX.

MORENO CEBRIÁN, Alfredo: El virreinato del Marqués de Castelfuerte, 1724-1736. El primer intento borbónico para reformar el Perú, Catriel, Madrid, 2000, 672 pp.

NAVARRO HERNANZ, J. (ed.): El virrey Palafox, Xxxxxx, Xxxxx, 2000, 215 pp. Incluye:

- GARCÍA PÉREZ, R.D.: «Palafox, hombre de gobierno», pp. XX-XX.

- FLORISTÁN IMÍZCOZ, A.: «La monarquía católica de don Juan de Palafox», pp. XX-XX.

- ARRAIZA FRAUCA, J.: «El obispo, pastor de almas», pp. XX-XX.

- MERLO JUÁREZ, E.: «Palafox, un hombre santo y una devoción popular», pp. XX-XX.

- ZUGASTI, P.M.: «Don Juan de Palafox y Mendoza: el escritor y el poeta», pp. XX-XX.

- FERNÁNDEZ GRACIA, R.: «Don Juan de Palafox, promotor y mecenas de las artes», pp. XX-XX.

- ISRAEL, J. Irving: «Juan de Palafox en Puebla de los Ángeles (México)», pp. XX-XX.

- MORIONES, Ildefonso: «La memoria histórica», pp. XX-XX.

OLVEDA, Jaime: «La cofradía de la Virgen de Aránzazu», en Guadalajara. Abasto, religión y empresarios, El Colegio de Jalisco – H. Ayuntamiento de Guadalajara, Guadalajara (México), 2000, pp. 73-89.

POLO SÁNCHEZ, Julio J.: «Montañeses en la Nueva España durante el siglo XVIII: su promoción artística religiosa», Altamira. Revista del Centro de Estudios Montañeses, Santander, LVI (2000), pp. 209-280.

ROULET, E.: L’histoire ancienne du Mexique selon Mariano Veitia (XVIIIe siècle), Xxxxx, Xxxxx, 2000, 242 pp.

RUIZ RIVERA, Julián Bautista: «Difícil aventura en los negocios de la España Ilustrada: la figura de Juan Bautista de Ustáriz», en MIEZA MIEG, Rafael (ed.): Haciendo historia. Homenaje a María Ángeles Larrea, Universidad del País Vasco, Bilbao, 2000, pp. 177-190.

SIEGRIST DE GENTILE, Nora L.: «Familias de la Orden Tercera de San Francisco en Buenos Aires. Identidad de sus miembros y relaciones con España durante el siglo XVIII y principios del XIX», en GONZALBO AIZPURU, Pilar (coord.): La Familia Iberoamericana: entre el espacio público y el ámbito privado, El Colegio de México, México, 2000, pp. 57-80 [11] .

VI.- Edad contemporánea

VI-1.- Obras generales

ÁLVAREZ GILA, Óscar: «Los religiosos vascos y su aporte a la sociedad argentina: una inmigración particular (siglos XIX y XX)», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 795-831.

ÁLVAREZ GILA, Óscar: «Las relaciones de paisanaje como factor en la instalación de clero europeo en Latinoamérica: los vascos en el Río de la Plata», Studi Emigrazione, Roma, 138 (2000), pp. 453-482.

ÁLVAREZ GILA, Óscar: «La participación del clero europeo en la atención parroquial en la Argentina (1835-1960): el ejemplo vasco», Archivum, Buenos Aires, XIX (2000), pp. 385-403.

ARAMBURU, Enrique J.: «El euskera y la literatura vasca en Argentina. La lengua vasca», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 971-975.

ARÍN AYPHASSORHO, E. Jorge: «El legado de los inmigrantes. Vida institucional de los Centros Vascos del Uruguay, 1876-1998», en Euskaldunak Munduan. Vascos en el Mundo, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 2000, vol. I, pp. 85-185.

AZCONA, José Manuel: «Causas de la emigración vasca contemporánea», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

AZCONA PASTOR, José Manuel: «Causas de la inmigración vasca contemporánea», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 6-7.

BALESTENA, Eduardo: «Migración: estrategia, identidad y construcción cultural», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 18-24.

BÉNARD LANUSSE DE ARICHULUAGA, Magdalena: «Nómina de artistas argentinos con ascendencia vasca», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 920-925.

BÉNARD DE ARICHULUAGA, Magdalena: «Los Vascos y las alpargatas», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 16 (septiembre de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 26-41.

BERAMENDI, Jorge: «Presidentes vascoargentinos descendientes del rey vasco Sancho III Garcés», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 17 (diciembre de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 38-43.

CARRERAS, Francisco de las: «Aporte del pueblo vasco y su descendencia a la formación del derecho argentino», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 862-882.

CAVA, Begoña: «Asociacionismo vasco-americano: Laurak Bat de Buenos Aires. Asociación Vasco-Navarra de La Habana, 1877», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

CAVA MESA, Begoña: «Laurak Bat — Asociación Vasco-Navarra de la Habana», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 22-25.

CHABAGNO, Albert: «Le port de Bayonne et l’émigration des Basques en Amérique Latine», Actes du Congrès “Port de Bayonne: Passé, Présent et Avenir”, SSLAB, Bayonne, 2000, pp. 229-234.

«El claustro profesional del Colegio Nacional de Buenos Aires», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 757 [12] .

DARRIGRAND, Pierre: «Une ancienne familie de Biarritz: les Jaulerry», Revue d’Histoire de Bayonne, du Pays Basque et du Bas-Adour, Bayona, 155 (2000), pp. 305-330.

DOMÍNGUEZ SOLER URQUIZA, Susana T.P. de: «Los vascos en Entre Ríos. Desde 1810», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 548-595.

Euskaldunak Munduan. Vascos en el Mundo, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 2000, vol. I, 287 pp.

EZKERRO, Mikel: «Centros Vascos en Argentina», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

EZKERRO AZPIROZ, Mikel: «Centros Vascos en Argentina», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 12-15.

EZKERRO, Mikel: «Promotores de la cultura vasca en Argentina», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 269-276.

GARCÍA BELSUNCE, César: «Descendientes de vascos en la historiografía argentina», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 896.

GARCÍA DE D’AGOSTINO, Olga M.: «Apostolado misionero y docente de los padres bayoneses en Buenos Aires», Archivum, Buenos Aires, 19 (2000), pp. 337-351.

GARCÍA GIRÁLDEZ, María Teresa: «Nobleza de hábito, nobleza de mérito. Los espacios de socabilidad de las redes vascas en Centroamérica y México, siglos XIX y XX», en GARRITZ, Amaya (ed.); Los Vascos en las Regiones de México, UAM, México, 2000, tomo VI, pp. XX-XX.

GOÑI FERNÁNDEZ DE ARCAYA, María Rosa: «Los vascos en Marcos Paz y General Las Heras», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 674-679.

GOYRET, José Teófilo: «Vascos y descendientes en las Fuerzas Armadas», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 469-481.

HAITSHANDIET, Beatriz M.: «Otros aportes vascos a la literatura», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 977-978.

«Los industriales y grandes comerciantes de origen vasco», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 407-408.

IRIANI, Marcelino: «Los vascos en la Pampa húmeda», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

IRIANI ZALAKAIN, Marcelino: «De Euskal Herria a La Pampa húmeda», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 8-11.

IRIANI ZALACAIN, Marcelino: «Los vascos en Tandil, 1850/1920», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 682-688.

JAIME, Juan Cruz: «Diplomáticos argentinos de origen vasco», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 884-887.

LABAT, Juan: «La pelota vasca en la Argentina», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 1035-1037.

MONCAUT, Carlos Antonio: «Tres vascos olvidados, de máxima importancia en nuestro folklore», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 926-929.

NOEL, Martín A.: «Ascendencia vasca de nuestros grandes escritores», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 976.

OYANGUREN, Pedro: «Txileko euskaldunak eta bertako erakundeak», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

OYANGUREN CABRER, Pedro: «De los vascos en Chile y sus Instituciones», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 28-29.

PASINI, Francisco: «La presencia vasca en los Pagos de Luján», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 671-673.

PÉREZ, Osvaldo A.: «Los vascos y las ciencias veterinarias argentinas», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 894-895.

«La producción editorial sobre temática vasca en la Argentina», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 981-982.

PUCHULU, Félix Ernesto: «Los médicos de origen vasco en la medicina argentina», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 888-890.

SARRAMONE, Alberto: Los abuelos vascos que vinieron de Francia, Editorial Biblos Azul, Azul (Argentina), 2000, 262 pp.

URRUTYBEHETY, C.; «L’émigratio basque en Argentine et les frères Apheça», Bulletin du Musée Basque, Bayona, XX (2000), pp. XX-XX.

«Los vascos en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 405-406.

«Los vascos y el gobierno desde 1810», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 849-852.

«Los vascos y la leche», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 333-334.

ZABALLA, Eduardo de: «El Colegio San José de los Padres Bayoneses», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 753-755.

VI-2.- Siglo XIX

BERARDI INCHAUSPE, Juan Pablo: «De labriegos a productores agropecuarios», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 330-331.

BERARDI, Juan Pablo: «Hacer la América», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 16 (septiembre de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 13-16.

DOMÍNGUEZ SOLER, Susana T. de: Entre Ríos: Viñas y vinos, Instituto Urquiza de Estudios Históricos, Buenos Aires, 2000, 280 pp[13] .

GÁRATE OJANGUREN, Montserrat: «Una aproximación a los trasvases de capital de Cuba y Puerto Rico en el XIX (un análisis comparativo entre Canarias y País Vasco», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 2121-2134.

IRIANI, Marcelino: «Inmigrantes vascos tras el mostrador. ¿Audacia o lógica en la pampa argentina durante el siglo XIX?», Studi Emigrazione, Roma, 138 (2000), pp. 431-451.

IRIGOYEN, Alberto: «Enganchadores y falsas promesas», El Tranvía, Montevideo, 94 (julio 2000), pp. XX-XX.

IRIGOYEN, Alberto: «Vascongados: la inmigración preferida», El Tranvía, Montevideo, 95 (agosto 2000), pp. XX-XX.

IRIGOYEN, Alberto: «La travesía no es un viaje de placer», El Tranvía, Montevideo, 96 (septiembre 2000), pp. XX-XX.

IRIGOYEN, Alberto: «Infierno de los navegantes», El Tranvía, Montevideo, 97 (octubre 2000), pp. XX-XX.

IRIGOYEN, Alberto: «Y para los que huyen del servicio militar… ¡Guerra!», El Tranvía, Montevideo, 98 (noviembre 2000), pp. XX-XX.

MEYER, Jean: «Le marine française et l’Amérique du Sud au cours du XIXe siècle», Derroteros de la Mar del Sur, Lima, 7 (2000), pp. XX-XX.

MEYER COSÍO, Rosa María: «Francisco Iturbe: del comercio local a las finanzas nacionales, 1809-1861», en BÜTTCHER, Nikolaus y Bernd HAUSBERGER (eds.): Dinero y negocios en la historia de América Latina. Geld und Geschäft in der Geschichte Lateinamerikas. Veinte ensayos dedicados a Reinhard Liehr. Zwanzig Aufsätze, gewidment Reinhard Liehr, Vervuet-Iberoamericana, Frankfurt am Main-Madrid, 2000, pp. XX-XX.

MORA MÉRIDA, José Luis: «La sociedad antillana en la perspectiva institucional episcopal (siglo XIX)», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 489-502 [14] .

PEDRAZ MARCOS, A.: Quimeras de África. La Sociedad Española de Africanistas y Colonialistas. El colonialismo español de finales del siglo XIX, Xxxxx, Madrid, 2000, 431 pp.

RODRIGO Y ALHARILLA, Manuel: «Hacendados versus comerciantes. Negocios y práctica política en el integrismo cubano», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 647-663[15] .

SALABERREN, Raúl P.: «Vascos...», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp.328-329.

SARRAMONE, Alberto: «Los abuelos vascos en los orígenes del Azul», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 689-691.

SIEGRIST DE GENTILE, Nora L.: «Aportes documentales e informaciones sobre las vidas y el horizonte vasconavarro en Buenos Aires y en la circunscripción de Concepción durante el siglo XIX», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 175-208.

URIONAGÜENA, Hilario José: «Los vascos del Río Carabelas», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 680-681.

VI-3.- Siglo XX

ACEÑOLAZA, Florencio G.: «Juan José Nágera y los derechos argentinos sobre el mar», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 482.

ÁLVAREZ GILA, Óscar: «Los inicios del nacionalismo vasco en América: el centro Zazpirak Bat de Rosario (Argentina)», Sancho el Sabio, Vitoria-Gasteiz, 12 (2000), pp. 153-176.

ARRECHEA, Valerie; Oroitzapenak. A Forty Years Retrospective of the San Francisco Basque Club, San Francisco Basque Club, San Francisco (California), 2000, XX pp.

AZPIRI, Jorge: «Miguel Cané y los vascos en su libro Juvenilla», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 15 (mayo de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 16-20.

The Basque Sheepherders in the West. A Souvenir of the Times, Basque Educational Organization, Burlingame (California), 2000, 66 pp.

BÉNARD LANUSSE DE ARICHULUAGA, Magdalena: «Andrés Chazarreta», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 932.

BEOBIDE, Aita; Aita Aveliano Landeta Azkueta misiolariaren bizitza (1887-1963), Diputación Foral de Bizkaia-Ayuntamiento de Basauri-Obra Máxima Centro Misional Carmelitano-Ediciones el Carmen, Markina-Xemein, 2000, XX pp.

BIETER, John y Mark BIETER: An Enduring Legacy. The Story of Basques in Idaho, University of Nevada Press, Reno, 2000, 191 pp.

DOUGLASS, William A.: «Basques in Australia», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

DOUGLASS, William A.: «Australia, azúcar amargo», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 18-21.

DOUGLASS, William A.: «End of the Trail», Neon, Xxxxx, XX (summer 2000), pp. XX-XX.

EGUREN, Marina Nerea: «Integración vertical: cuando 100 años no es nada. El inicio de la actividad láctea en el noroeste bonaerense», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 332

ERIZE, Eduardo: «Colonización en Puán», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 692-694.

«Euskal Echea. Asociación de Beneficencia y Cultural», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 756.

EZKERRO, Mikel: «El vasco de la carretilla», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 277-278.

GÁRATE ARÓSTEGUI, Nere y Justo GÁRATE ARÓSTEGUI: «Familias vascas en Mendoza en el siglo XX», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 547.

GOYENECHEA, Mauricio: «Descendientes de vascos destacados en la ciencia», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 861.

HIRIART, Michel: «José Martín Barnetche, “El Vasco de los Huesos” (1895-1974)», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 279-280.

LAXALT, Paul: Nevada’s Paul Laxalt: a Memoir, Jack Bacon & Co., Reno, 2000, 393 pp.

MALLEA-OLAETXE, Joxe: Speaking through the Aspens. Basque Tree Carvings in California and Nevada, University of Nevada Press, Reno, 2000, 237 pp.

MALLEA-OLAETXE, Jose: The Power of Nothing: The Life and Adventures of Ignacio “Idaho” Urrutia, Idaho Grocery Inc., Susanville (California), 2000, XX pp.

MARCELLÁN EIGORRI, José Antonio: Misioneros navarros, Gobierno de Navarra – Departamento de Presidencia, Justicia e Interior, 2000, 451 pp.

MARTIN, Gregory: Mountain City, North Point Press, Nueva York, 2000, 193 pp[16] .

MARTINA, Ángeles de Dios de: «Vascos en el Chaco», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 545-546.

OTONDO DUFURRENA, Agustín y Patricio LEGARRAGA RADDATZ; «Emigración del Valle de Baztán a Chile en el siglo XX (tercera parte)», Revista del Estudios Históricos, Santiago de Chile, 42 (2000-2001), pp. 93-168.

RÍO, David: «Presencia de los vascos en la literatura norteamericana contemporánea», Euskonews&Media, #91 (15-22/IX/2000), edición electrónica.

SARALEGUI, Rafael: «Apellidos vascos en el periodismo argentino», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 979-980.

SARALEGUI, Rafael: «El automovilismo y los vascos», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 1040.

SORHONDO, Nicole (dir.): Sheepherder’s Memories. The Basque Sheepherders in the West, Basque Educational Organization, Burlingame (California), 2000 [vídeo, 75’].

«Thorry creador de tangos», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 15 (mayo de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 46-50.

UGARTETXEA, Arantza: «Brasileko euskaldunak», Euskonews&Media, #103 (15-22/XII/2000), edición electrónica.

URDANGARÍN ABALABIDE, Koldo: «Desde el Goierri hasta el desierto de Atacama», en Euskaldunak Munduan. Vascos en el Mundo, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 2000, vol. I, pp. 187-287.

URIBURU DE LERNOUD, Mónica: «Dos promotores del folklore», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 930-931.

«Los vascos y el deporte», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 1029-1034.

«Los vascos y la banca», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 403-404.

WHITE, Linda: «La americanización del apellido vasco en el Oeste de los Estados Unidos», Euskera, Bilbao, XX (2000), pp. XX-XX.

VI-4.- Crisis del Régimen Foral (1800-1833)

ARGUINDEGUY, Pablo, Magdalena BÉNARD LANUSSE DE ARICHULUAGA y Gonzalo PEREYRA DE OLAZÁBAL: «San Martín y los vascos», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 17 (diciembre de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 48-64.

IRIGOYEN, Alberto: «Nuevos habitantes para un nuevo país. Primeros inmigrantes», El Tranvía, Montevideo, 93 (junio 2000), pp. XX-XX.

JAIME, Juan Cruz: «Isidro de Lorea. Creador del altar mayor de la Catedral y mártir del invasor inglés», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 17 (diciembre de 2001), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 22-25.

MÉNDEZ REYES, Salvador: «José Maria Fagoaga y el dictamen de la comisión de esclavos», Cuadernos Americanos, México D.F., XIV, nº 84 (2000), pp. 171-179.

ORTUÑO MARTÍNEZ, Manuel: Xavier Mina: guerrillero, liberal, insurgente. Ensayo bio-bibliográfico, UPNA, Pamplona, 2000, 428 pp.

TREJO, Elvira: «Lorenzo de Zavala en el uso de la palabra», Estudios de Historia Moderna y Contemporánea, México D.F., 20 (2000), pp. 41-66.

VI-5.- Guerras carlistas, liberalismo y abolición foral (1833-1876)

ABREU CARDET, José: «Las muchas visiones de una guerra», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 128-142[17] .

ÁLVAREZ GILA, Óscar y José María TÁPIZ FERNÁNDEZ: «Propaganda y actitudes ante la independencia cubana: los Tercios Vascongados (1869)», en Centro de Investigaciones de América Latina (comp.): De súbditos del rey a ciudadanos de la nación, Universidad Jaume I, Castelló de la Plana, 2000 (Colección Humanitats, nº 1), pp. 325-338.

IRIGOYEN ARTETXE, Alberto: «Laurak Bat de Montevideo. Primera euskal etxea del mundo», en Navarra en el umbral del siglo XXI, Instituto Gerónimo de Ustáriz – Universidad Pública de Navarra – Gobierno de Navarra, Pamplona, 2000, pp. XX-XX.

LÓPEZ PIÑERO, José María: Cajal, Debate, Madrid, 2000, 287 pp.

SIEGRIST DE GENTILE, Nora L.: «Bautismos, matrimonios y defunciones de vascos navarros en la parroquia de la Inmaculada Concepción de Buenos Aires, 1830-1860», en Euskaldunak Munduan. Vascos en el Mundo, Vitoria-Gasteiz, Gobierno Vasco, 2000, vol. I, pp. 17-84.

VI-6.- Restauración y Dictadura de Primo de Rivera (1875-1930)

ÁLVAREZ GILA, Óscar: «Opinión pública y vida municipal ante la Guerra de Cuba (Portugalete, 1895-1898)», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 240-251.

AMORES CARREDANO, Juan Bosco: «La Iglesia cubana y la revolución de Independencia (1868-1898)», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 143-158 [18] .

ARRIZABALAGA, Marie-Pierre; «Les Basques dans l’Ouest américain (1900-1910)», Lapurdum, Bayonne, V (2000), pp. 335-350.

CASENAVE, Jon; «L’autobiographie comme registre litteraire: Ameriketako orhoitzapenak de Jean Etchepare», Lapurdum, Bayonne, V (2000), pp. 283-292.

«Consignatarios», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 326-327[19] .

GÁLVEZ ABADÍA, Aída Cecilia: «La imposición del matrimonio católico en el Urabá colombiano», en ZAMBRANO, Carlos Vladimir (ed.): Pluralismo religioso y libertad de conciencia. Configuraciones jurídicas y políticas en la contemporaneidad, Universidad Nacional de Colombia, Bogotá, 2002, pp. XX-XX [20] .

GARCÍA GIRÁLDEZ, María Teresa: «Las redes familiares vascas y su influencia en la política nacional en el periodo liberal, 1871-1930. La familia Batres», en CASAÚS, M. E. y C. GIMÉNEZ (eds.): Guatemala hoy: perspectivas interdisciplinares, Universidad Autónoma de Madrid, Madrid, 2000, pp. XX-XX.

GUTIÉRREZ VIÑUALES, Rodrigo: «El ‘98 y la “Reconquista Espiritual” de América a través de la pintura. La influencia de Ignacio Zuloaga en Argentina», en MORALES PADRÓN, Francisco (coord.): XIII Coloquio de Historia Canario Americana / VIII Congreso Internacional de Historia de América AEA, Ediciones del Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 2000, pp. 396-411.

IRIGOYEN, Alberto: «El Batallón de Voluntarios de Oribe», El Tranvía, Montevideo, 99 (diciembre 2000), pp. XX-XX.

JAUNSARÁS DE DELGADO, María Matilde: «El retoño del Árbol de Guernica en la plaza “11 de Junio de 1580”», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 163-167.

LAXALT, Robert: Dulce tierra prometida. Un pastor vasco en el Oeste americano, Ttarttalo, San Sebastián, 2000, 188 pp. (traducción y estudio introductorio de David RÍO RAIGADAS)

LAXALT, Robert: Time of the Rabies, University of Nevada Press, Reno, 2000, 91 pp[21]

RICHIERI DE LAGRAVA, Clotilde: «Un barrio vasco. Breve historia de Villa Ortúzar», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 209-211.

RODRÍGUEZ QUEREJAZU, Luis F.: «Casa de Don Enrique Larreta», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 917.

TELLECHEA IDÍGORAS, José Ignacio; «Amado Nervo en San Sebastián. Una carta del poeta mexicano a Unamuno», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 267-272.

URETA, Iván; Julio de Lazúrtegui y el americanismo bilbaíno, Bidebarrieta Kulturgunea, Bilbao, 2000, XX pp.

URETA VAQUERO, Iván: «Julio de Lazurtegui, 1859-1943. Introducción del concepto americanista en la Villa de Bilbao», Sancho el Sabio, Vitoria, 13 (2000), pp. 113-136.

VI-7.- Segunda República y Guerra Civil (1931-1939)

ALONSO CARBALLÉS, Jesús Javier: «Educación, cultura e identidad de los niños vascos en el exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 193-208.

UGALDE, Martín de: «La pequeña historia interior de un fraude de guerra», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 31-60.

VI-8.- Dictadura franquista y exilio (1939-1975)

ABELLÁN, José Luis: «El pensamiento en el exilio vasco», en PALACIOS FERNÁNDEZ, Emilio (coord.): Memoria del exilio vasco. Cultura, pensamiento y literatura de los escritores transterrados en 1939, Ed. Biblioteca Nueva, Madrid, 2000, pp. 147-159.

ACILLONA, Mercedes: «Ernestina de Champourcin o el exilio del alma», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 9-24.

ADÚRIZ, Iñaki: «Eugenio Ímaz: un pensamiento desterrado», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 217-226.

ADÚRIZ, Iñaki; Eugenio Ímaz: bizi konpromisoa, Saturraran argitaletxea, Donostia, 2000, 158 pp.

ADÚRIZ, Iñaki: «Eugenio Ímaz: el fondo espiritual de un pensador», Anales del Seminario de Historia de la Filosofía, Madrid, 17 (2000), pp.265-271.

AIZARNA, Santiago: «Miguel Pelay Orozco», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 427-434.

ÁLVAREZ ARREGUI, Federico: «Vida y regreso del exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 167-166.

ÁLVAREZ GILA, Óscar: «La editorial «Ekin» de Buenos Aires», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

ÁLVAREZ GILA, Óscar: «La editorial «Ekin» de Buenos Aires», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 16-17.

AMÉZAGA, Elías; «Prólogo», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 27-48.

AMÉZAGA, Elías: «Diáspora del 36. Nómina de prensa y periodistas vascos en ultramar», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 281-314.

AMÉZAGA, Elías: «El profesor Justo Gárate», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 125-142.

AMÉZAGA IRIBARREN, Arantzazu: «Andrés Irujo Ollo. El documentalista vasco del exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 259-284.

AMÉZAGA IRIBARREN, Arantzazu: «Pello Mari Irujo Ollo: el periodista vasco del exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 285-310.

ANDRÉS, Nadia F.: «Xaber López Mendizábal (Tatuajes y corazón)», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 177-190.

APAOLAZA, Xabier; «El horizonte de Justo Gárate. Creyente liberal vasco», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 49-78.

APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, 2 tomos, 548+544 pp.

APAOLAZA, Xabier: «Toribio Echevarría: humanismo y socialismo», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 43-60.

APRÁ, Roberto Máximo; «Un terrible polemista: Justo Gárate», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 185-190.

ARANA MARTIJA, José Antonio: «Exilioa Gernikatik ikusita», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 353-364.

ARREGI, Joseba: «Jose Antonio Agirre-ren pentsaera», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 451-462.

ASCUNCE ARRIETA, José Ángel: «La cultura del exilio vasco en castellano», en PALACIOS FERNÁNDEZ, Emilio (coord.): Memoria del exilio vasco. Cultura, pensamiento y literatura de los escritores transterrados en 1939, Ed. Biblioteca Nueva, Madrid, 2000, pp. 71-97.

ASCUNCE ARRIETA, José Ángel: «Justo Gárate o el humanismo como razon de vida», Euskonews&Media, #102 (1-15/XII/2000), edición electrónica.

ASCUNCE ARRIETA, José Ángel: «Cástor Narvarte: hombre, obra y pensamiento», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 355-374.

ASCUNCE, José Ángel; Justo Gárate Arriola, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, 20 pp. (=Manuel Lekuona Saria, nº 5).

ASCUNCE, José Ángel y Marisa SAN MIGUEL; «Estudio Bibliográfico: Justo Gárate», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 135-162.

ASCUNCE ARRIETA, José Ángel: «Eugenio Ímaz: una existencia escindida entre la teoría y la praxis», Revista de Hispanismo Filosófico, Madrid, 5 (octubre, 2000), pp.43-56.

ATXAGA, Mikel; «Justo Garate, belaunaldi zigortua», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 191-194.

AULESTIA, Gorka: «Euskalduna Ameriketako Unibertsitateetan (lehenengo zatia)», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 255-280.

AULESTIA, Gorka: «Ramón Ertze Garamendi (1911-1974)», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 75-90.

AVALLE-ARCE, Juan Baustista: «Los intelectuales vascos en el exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 157-166.

AZKARATE, Iñaki: «De Guernica a Nueva York pasando por Berlín. José Antonio de Aguirre y Lekube», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 463-476.

AZNAR SOLER, Manuel: «El teatro del exilio de Cecilia G. de Guillarte», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 183-204.

BARANDIARAN, Alberto: Gaizkileen Faktoria (Ernest Hemmingway euskaldunen artean), Egunkaria, San Sebastián, 2000, 95 pp.

BARRIOLA IRIGOIEN, Iñaki; «Justo Garate sendagilea», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 79-86.

BEORLEGUI, Carlos: «La evolución del pensamiento antropológico de J.D. García Bacca», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 153-182.

BERAMENDI, Jorge: «Raíces vascas de Perón», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 15 (mayo de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 57-67.

BETI SÁEZ, Iñaki: «Martín de Ugalde: un humanista en el exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 489-498.

CALZADA MACHO, Isidoro: «Cómo he ido convirtiéndome en un novelista», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 99-156.

CAREAGA, Virginia: «Fernando Careaga: diplomático y escritor», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 531-548.

DEL RIO MAESO, Emilio: «El contacto vital con la cultura de Ángel Martínez Baigorri», Príncipe de Viana, Pamplona, 221 (2000), pp. 811-830.

DE LA GRANJA, José Luis; «Justo Gárate, nacionalista heterodoxo y republicano federal», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 199-208.

DEL PLIEGO, Benito: «Juan Larrea. Continuidad y cambio en los escritores de la Guerra Civil», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 321-332.

DÍAZ, Juan Antonio: «Otaola: feliz el río que pasando queda», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 467-488.

DÍAZ DE GUEREÑU, Juan Manuel: «”A la otra orilla de la muerte”: las promesas del exilio según Juan Larrea», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 333-346.

DORNHEIM, Nicolás J.; «La correspondencia entre Justo Gárate y Ezequiel Martínez Estrada», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 209-212.

ELORTZA, Jerardo: «Justo Gárate (1900-1994) », en ATXAGA, Mikel (director), Bidegileak nº 21, Eusko Jaurlaritza, Gasteiz, 2000, 24 pp.

ETCHEVERRY, María Elena: «El factor Rh negativo en los vascos», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 891 [22] .

ETXEBERRIA RAMÍREZ, Isabel: «Exilioa eta Martin Ugalderen euskarazko ipuingintza», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 499-516.

EZKERRO, Mikel; «Argentina y Justo Gárate», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 213-218.

FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ, José; «Documentos sobre el exilio. La correspondencia entre Juan Larrea y José Manual Castañón», en FERNÁNDEZ INSUELA, Antonio (ed. lit.); Sesenta años después. El exilio literario asturiano de 1939. Actas del Congreso Internacional celebrado en la Universidad de Oviedo. 2, 21 y 22 de octubre de 1999, Universidad de Oviedo, Oviedo, 2000, pp. 109-114.

GARAY, Nerea: «Julián Atxurra, hombre bueno y abertzale comprometido», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), p. 50.

GOTI, José Luis; «In memoriam. Prof. Justo Gárate», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 219-222.

GOYENECHEA, Mauricio: «Un soldado de la democracia. El Teniente Coronel Pedro Eugenio Aramburu a treinta años de su muerte», Los Vascos. Euskaldunak, Buenos Aires, VI, nº 16 (septiembre de 2000), Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, pp. 9-12.

GUNTSCHE, Enrique M.; «Profesor Justo Gárate», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 223-228.

IBARBIA, Diego Joaquín; «Justo Gárate Arriola», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 229-230.

IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, 272 pp. (=Lankidetzan, nº 9).

IBIÑAGABEITIA, Andima; Patri URKIZU, Patri (ed.): Erbestetik Barne-Minez. Gutunak, 1935-1967, Susa, San Sebastián, 2000, 333 pp.

IMAZ IRASTORZA, Mikel: «Euzkadi en llamas: una aproximación a la novela de Ramón de Belausteguigoitia», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 517-530.

IRUJO, Xabier: «Vicente Amézaga Aresti y la divulgación de la cultura vasca en el exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 477-516.

JIMÉNEZ GARCÍA, Antonio: «Una nueva luz en la caverna: la labor traductora de Eugenio Imaz (1900-1951)», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 227-258.

KINTANA, Xabier: «Justo Mari Mokoroa (1901-1990) »; en ATXAGA, Mikel (director), Bidegileak nº 19, Eusko Jaurlaritza, Gasteiz, 2000, 24 pp.

KNÖRR, Henrike; «Justo Garate euskalari», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 87-96.

LARRAÑAGA, Jotxo y José Ignacio ARANES; «Justo Gárate: la mirada periodística de un ilustrado», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 97-116.

LAXALT, Robert: The Land of my Fathers. A Son’s Return to the Basque Country, University of Nevada Press, Reno, 2000, 144 p.

LLERA, Luis de: «Pensamiento en el exilio vasco», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 365-388.

LLOSA SANZ, Álvaro: «Los paisajes prohibidos. Poética de la nostalgia en la literatura vasca del exilio a través de algunas estampas tempranas», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 453-466.

LÓPEZ DE ABIADA, José Manuel: «Una representación del “otro 27”: Julián Zugazagoitia, periodista, político y novelista», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 529-540.

MARTÍNEZ RIAÑO, Ruth: «Víctor Ruiz de Añíbarro: el pueblo contra el olvido», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 435-452.

MESANZA RUIZ DE SALAS, Bernardo; «Homenaje a Justo Gárate Arriola», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 231-234.

NARVARTE, Cástor: «Iniciación a una filosofía», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 61-98.

NIEVA MIRALLES, María: «La poesía doblemente exiliada de Ernestina de Champourcin», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 25-42.

ORELLA UNZUÉ, José Luis de: «Juristas vascos en el exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 315-340.

ORTEGA VILLALOBOS, Julio: «La emigración y el exilio vasco en Chile. Cástor Narvarte, un protagonista de excepción», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 375-394.

OTAEGI AIZPURUA, Idoia: «Ideas jurídicas de D. Jesús de Galíndez», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 143-152.

PALACIOS FERNÁNDEZ, Emilio (coord.): Memoria del exilio vasco. Cultura, pensamiento y literatura de los escritores transterrados en 1939, Ed. Biblioteca Nueva, Madrid, 2000, 195 pp.

PARRA, Cristóal A.; «Homenaje al Profesor Justo Gárate», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 235-236.

PELAY OROZKO, Miguel; «Recordando a Gárate», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 237-240.

PÉREZ, Roberto: «Escribir en el exilio: el caso de María Luisa Elío», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 61-74.

REVUELTA, Begoña: «Los vascos en la República Dominicana», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 44-45.

RODRÍGUEZ, María Pilar: «El cine vasco del exilio», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 341-352.

RODRÍGUEZ GONZÁLEZ, María Cruz: «Más allá del exilio: la lucha por la supervivencia», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 517-528.

SALABURU, Pello; «Justo Garate, euskal jakintsua», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 241-242.

SAN MARTÍN, Juan; «Justo Garate, etnologia lanetan», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 117-134.

SAN MARTÍN, Juan; «Aportación a la historia de los vascos en la Argentina», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 243-252.

SAN MIGUEL CASILLAS, María Luisa: «Ekin: la aventura editorialista del exilio vasco», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 389-404.

SÁNCHEZ GRANJEL, Luis; «Recuerdo del Doctor Justo Gárate», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 253-256.

SANTA MARÍA GARCÍA, María Carmen: «El exilio vasco y la bibliografía», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 405-448.

SUDUPE, Pako: «Euskal kultura gerraodo minean», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo I, pp. 225-246.

SUDUPE, Pako: «Jokin Zaitegi (1906-1979) »; en ATXAGA, Mikel (director), Bidegileak nº 20, Eusko Jaurlaritza, Gasteiz, 2000, 20 pp.

SUSO, Iñaki: «Aproximación a la emigración navarra a Australia», Vasconia, Donostia-San Sebastián, 30 (2000), pp. 377-388.

THOMAS, Bernard: Lucio, l´irréductible, Flamarion, París, 2000, 301 pp.[23]

TORRE FICA, Iñaki: «Jesús de Galíndez, entre la historia y la ficción», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 115-124.

URKIZU, Patri: «Jesús María Leiazola (1896-1989)», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 311-320.

URKIZU, Patri: «Ixaka López Mendizabal (1879-1977)», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 347-354.

URQUIZU, Patricio: «La cultura del exilio vasco en eusquera», en PALACIOS FERNÁNDEZ, Emilio (coord.): Memoria del exilio vasco. Cultura, pensamiento y literatura de los escritores transterrados en 1939, Ed. Biblioteca Nueva, Madrid, 2000, pp. 99-145.

ZABALA, José Ramón: «Isidoro de Fagoaga. La soledad del humanista», en APAOLAZA, Xabier; José Ángel ASCUNCE e Iratxe MOMOITIO (eds.); Hirurogei urte geroago. Sesenta años después. Euskal erbestearen kultura. La cultura del exilio vasco, Editorial Saturrarán, San Sebastián, 2000, tomo II, pp. 91-114.

ZORREGUIETA, Jorge; «Homenaje a Justo Gárate Arriola», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIASet alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, p. 273.

ZULETA, Emilia de; «Evocación de Justo Gárate con Mendoza al fondo», en IBARRETXE, Juan José, Victoriano GALLASTEGUI, Juan José GOIRIENA DE GANDARIAS et alii; Justo Gárate, Eusko Ikaskuntza, Donostia-San Sebastián, 2000, pp. 275-276.

VI-9.- Transición, democracia y autonomía (desde 1976)

AUZA, Gonzalo Javier: «Internet y la comunidad vasca», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, p. 1107.

AUZA, Gonzalo Javier: «Internet y la comunidad vasca», Euskonews&Media, #93 (22-29/IX/2000), edición electrónica.

«Caracas, 50 años de un recuerdo y una esperanza», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), p. 51.

«Centros Vascos de la Argentina», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 265-268.

DOUGLASS, William A.: «Interstitial Culture, Virtual Ethnicity and Hyphenated Basque Identity in the New Millenium», Nevada Historical Quarterly, Xxxxxx, XX (summer 2000), pp. XX-XX.

Euskadi munduan eraikitzen. Congreso Mundial de Colectividades Vascas, 1999, Gobierno Vasco-Lehendakaritza, Vitoria-Gasteiz, 2000, 193 pp.

Euskadi munduan eraikitzen. Congrès Mondial des Communautés Basques, 1999, Gobierno Vasco-Lehendakaritza, Vitoria-Gasteiz, 2000, 193 pp.

Euskadi munduan eraikitzen. World Congress on Basque Communities, 1999, Gobierno Vasco-Lehendakaritza, Vitoria-Gasteiz, 2000, 193 pp.

«Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay. Fundada en 1983», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 263-264.

G[ARAY], N[erea]: «Canal Vasco. Hacia el mundo americano en onda vasca», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 54-57.

JULIARENA DE MOREAU, Cristina E.: «Toponimia vasca en la ciudad de Buenos Aires, Un pasado latente», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 168-174.

LEGARRETA, Josu: «En el mundo y especialmente en América se nos conoce, en parte, gracias al fenómeno de las Euskal Etxeak», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 32-35.

PETRISSANS, Catherine: «Choosing to Belong. A Basque-American Analysis», The Journal of the Society of Basque Studies in America, Nueva York, XX (2000), pp. 36-40.

SALABURU, Pello: «What is the Center for Basque Studies? A new name and a new direction for a new era», The Journal of the Society of Basque Studies in America, Nueva York, XX (2000), pp. 17-22.

TOTORICAGÜENA, Gloria: «Downloading Identity in the Basque Diaspora: Utilizing the Internet to Create and Maintain Ethnic Identity», Nevada Historical Society Quarterly, Carson City (Nevada), 43:2 (2000), pp. 140-154.

UBERUAGA, Blas: «Basques in the Digital Age», The Journal of the Society of Basque Studies in America, Nueva York, XX (2000), pp. 1-16.

UGALDE, Alexander: «Euskal etxeak eta euskal kanpo harremanak», Euskonews&Media, #72 (24-31/III/2000), edición electrónica.

UGALDE ZUBIRI, Alexander: «Euskal etxeak y acción exterior vasca», Euskal Etxeak, Vitoria, 45-46 (2000), pp. 4-5.

ZABALLA SANLLORENTI, Carlos Asencio: «El perfil de la sociedad vasca en el nuevo milenio», en Los Vascos en Argentina. Familias y Protagonismo, Fundación Vasco-Argentina Juan de Garay, Buenos Aires, 2000, pp. 1108-1110.

[1] Publicación de la Universidad del País Vasco.

[2] DE LA GRANJA SAINZ, José Luis; Iñaki BAZÁN DÍAZ (coords.); Santiago DE PABLO CONTRERAS; Oscar ÁLVAREZ GILA; Alberto ANGULO MORALES; Eliseo GIL ZUBILLAGA; Carmelo LANDA MONTENEGRO (compilador); «Bibliografía General de Historia de Vasconia (1998). Euskal Herriko Historiaren Bibliografia Orokorra», Vasconia, 31 (2001), Donostia-San Sebastián, Eusko Ikaskuntza, pp. 347-446.

[3] DE LA GRANJA SAINZ, José Luis; Iñaki BAZÁN DÍAZ; Santiago DE PABLO CONTRERAS (coords.); Óscar ÁLVAREZ GILA; Alberto ANGULO MORALES; Eliseo GIL ZUBILLAGA; Carmelo LANDA MONTENEGRO (compilador); «Bibliografía General de Historia de Vasconia (1999). Euskal Herriko Historiaren Bibliografia Orokorra», Vasconia, 33 (2003), Donostia-San Sebastián, Eusko Ikaskuntza, pp. 567-730.

[4] Colaboradores: Marcelino IRIANI (IHES, Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, Tandil, Argentina). Nora L. SIEGRIST DE GENTILE (CONICET, Buenos Aires, Argentina). Elsa S.M. CAULA (Universidad Nacional de Rosario, Argentina). Juan Carlos LUZURIAGA (Centro Vasco “Haize Hegoa”, Montevideo, Uruguay). Teresa GARCÍA GIRÁLDEZ (Universidad Complutense de Madrid). Martín RODRIGO Y ALHARRILLA (Universitat Pompeu Fabra, Barcelona). Claude MEHATS (Faculté Pluridisciplinaire, Bayonne). Mikel ARAMBURU ZUDAIRE (Universidad de Navarra). Gonzalo J. AUZA (EuskoSare, Buenos Aires, Argentina). Patricio LEGARRAGA (Instituto Chileno de Investigaciones Genealogicas, Chile). Jose Ramon ZABALA AGIRRE (Hamaika Bide elkartea).

[5] Referencia tomada de la Library of Congress de Estados Unidos. El original está en lengua armenia, transcrito al alfabeto latino. Según la ficha catalográfica de la biblioteca, el tema del libro es la identidad vasca.

[6] Entre otros, hace referencia a los navegantes vascos Juan Sebastián Elcano (capítulo II), Andrés de Urdaneta (capítulo III) y San Francisco Javier (capítulo IV).

[7] Sobre el agustino guipuzcoano Andrés de Urdaneta.

[8] Incluye la obra deJ. de VEITIA LINAGE: Norte de la contratación de las Indias occidentales, 1672.

[9] Se trata de un monasterio con una importantísima presencia vasca entre sus miembros, en el periodo estudiado.

[10] Idem.

[11] Se trata de una institución con una fortísima presencia vasca en el periodo estudiado.

[12] Relación de profesores de origen vasco que han actuado en este colegio desde 1863 hasta 1999.

[13] Toca la labor de diversos inmigrantes vascos, entre ellos los vasco-franceses Harriague y Lorda, introductores del viñedo en Entre Rios.

[14] Describe, entre otros, la actividad del obispo alavés Jacinto María Sáenz.

[15] Describe, entre otros, la actividad delos vascos Julián Zulueta y Manuel Calvo.

[16] Biografías y descripción de vida social y costumbres de una comunidad vasca en Mountain City, Nevada, en el siglo XX.

[17] Sobre la participación de los Tercios de voluntarios vascongados en la guerra de independencia cubana de 1868.

[18] Describe la actividad del obispo alavés Jacinto María Sáenz.

[19] Presenta la participación vasca en el empresariado agrícola y lechero de Argentina.

[20] Describe la actuación de los misioneros carmelitas descalzos vascos (provincia religiosa de San Joaquín de Navarra), durante el tiempo que regentaron la Prefectura Apostólica de Urabá, Colombia.

[21] Reconstrucción literaria sobre presencia vasca en Nevada en la década de 1920.

[22] Se refiere a los estudios hematológicos del Dr. Miguel Ángel Etcheverry en las décadas de 1940 y 1950.

[23] Biografía de un exiliado vasco en Francia tras la Guerra civil. En el libro de cuentan sus reflexiones sobre la Revolución cubana y los contactos que hizo con el Che Guevara.